El James Webb detecta dos veces una señal donde el Hubble no veía nada: aparece en observaciones separadas por casi tres meses

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Hay una zona del cielo que los astrónomos llevan décadas examinando y en la que, aparentemente, ya estaba casi todo visto. Sin embargo, el telescopio James Webb ha encontrado allí algo inesperado… ¿Qué cosa? Pues ni más ni menos que una señal de luz que aparece en dos observaciones distintas, pero que no tiene un objeto visible que permita explicar de dónde viene.El hallazgo procede de observaciones realizadas en agosto y noviembre de 2023, separadas por 88 días. Ahora, un estudio publicado en The Astrophysical Journal ha puesto el foco en esta anomalía, localizada en el Campo Ultraprofundo del Hubble, una pequeña región del cielo repleta de galaxias lejanas.Una señal que apareció dos veces, incluso cambiando el ángulo Imagen del James Webb que muestra la región donde se detectó una señal infrarroja en dos observaciones separadas por 88 días, sin encontrar una fuente visible que explique su origen | Fotografía: The Astrophysical JournalEl Hubble dedicó más de 270 horas a observar esa región, situada en la constelación de Fornax, y permitió identificar cerca de 10.000 galaxias. Pero incluso después de tanto tiempo, algunas fuentes de luz pueden permanecer ocultas.El equipo dirigido por Mason Huberty, de la Universidad de Minesota, decidió buscar de otra manera. En lugar de apuntar el espectrógrafo del James Webb únicamente a objetos conocidos, dejó abiertas casi todas sus pequeñas ventanas de observación para recoger luz de lugares donde no se había identificado nada.Después, los investigadores separaron esa luz en sus diferentes componentes, como ocurre cuando un prisma forma un arcoíris. Así pueden reconocer señales características de ciertos elementos y localizar objetos que no destacan en una fotografía corriente. Este análisis de la luz también permitió al James Webb identificar tres agujeros negros activos en una galaxia lejana.El método encontró seis señales vinculadas a galaxias ya conocidas. La séptima fue distinta: una única línea brillante de luz infrarroja, alrededor de 1,6 micrómetros, sin una galaxia identificable en ese punto.Lo sorprendente es que apareció en las dos sesiones, tomadas desde ángulos diferentes, y en cuatro conjuntos de mediciones. Eso hace mucho menos probable que se trate de un simple fallo del instrumento.¿Qué puede producir una luz sin una galaxia visible?Las imágenes anteriores del Hubble y del propio Webb no mostraban ninguna fuente en esa posición. De hecho, según los investigadores, si aquella emisión hubiera estado activa durante una campaña del Webb en octubre de 2022, debería haberse detectado. Una posibilidad es que el objeto se iluminara temporalmente.Los científicos barajan distintas explicaciones: una galaxia extremadamente lejana, otra más cercana, una estrella que explotó o un agujero negro que desgarró una estrella. Este último fenómeno existe, pues tanto Hubble como Chandra localizaron recientemente un agujero negro errante gracias a uno de esos episodios.La realidad es que ninguna hipótesis encaja del todo. Una única línea no basta para calcular bien la distancia ni identificar qué produjo exactamente la luz. No es un mensaje extraterrestre ni una señal surgida literalmente de la nada; es una emisión real cuyo origen permanece desconocido.Por eso, la siguiente tarea será volver a observar esa pequeña región con más sensibilidad. Encontrar otras señales de luz podría resolver un misterio que ni siquiera uno de los campos más estudiados del universo había revelado hasta ahora.