Ángel Nieto, fontanero: «No hay relevo generacional, cada vez es más difícil que los jóvenes cojan el ritmo de trabajo para ser fontaneros»

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Ángel Nieto conocía las reformas desde dentro cuando decidió concentrarse en la fontanería. En 2016 eligió esa especialidad después de años de trabajo en la construcción. Con el tiempo, su preocupación pasó a ser quién aprendería a hacer ese trabajo: «No hay relevo generacional, cada vez es más difícil que los jóvenes cojan el ritmo de trabajo para ser fontaneros». Veía envejecer a los profesionales del sector sin suficientes incorporaciones.Su diagnóstico apareció en una entrevista de Climatización y Confort publicada el 22 de diciembre de 2023. Entonces acumulaba más de veinticinco años de experiencia en las reformas y trabajaba como autónomo con Fontanería Nieto. La trayectoria le permitía comparar el aprendizaje de una especialidad con las necesidades que encontraba al atender obras y reparaciones por su cuenta.El problema tenía para él una respuesta que debía empezar en el lugar de trabajo. Los jóvenes necesitaban practicar, además de estudiar la teoría. Su propia actividad reunía encargos distintos, desde instalaciones en obra nueva hasta reformas y averías puntuales. Ese recorrido obliga a resolver situaciones que cambian en cada vivienda, con instalaciones y necesidades que no siempre se parecen entre sí.Aprender mientras se trabajaNieto había elegido especializarse para poder responder mejor a los problemas de sus clientes. El cambio le permitió concentrar el conocimiento adquirido en una rama concreta de las reformas. La intervención presencial en casa sigue exigiendo a alguien que examine la instalación y ejecute el trabajo. En esa tarea, la soltura se adquiere con práctica, según defendía el fontanero al hablar de la llegada de nuevos profesionales.Su testimonio sitúa una dificultad antes de que el aprendiz pueda trabajar con autonomía: adaptarse al ritmo del oficio. Esa preparación requiere tiempo dentro de las empresas y acompañamiento de personas con experiencia. Las dificultades para incorporar personal afectan a la capacidad de atender encargos, pero para Nieto también estaba en juego la transmisión de conocimientos entre generaciones. Saber explicar una reparación no evita tener que aprender a realizarla.El autónomo había conseguido una valoración de 9,3 a partir de 116 opiniones en habitissimo, según los datos recogidos en aquella entrevista. Esas cifras corresponden a 2023. Le servían para recibir más llamadas y para que los clientes tuviesen referencias antes de contratarle. La reputación de su negocio dependía de la experiencia de quienes encargaban los trabajos, aunque reconocía que no todos dejaban una reseña al terminar.Volver a estudiar para instalar calefacciónMientras reclamaba aprendices, él mismo se estaba formando. El crecimiento de la aerotermia le había llevado a estudiar el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, conocido como RITE. Su caso muestra que el aprendizaje continúa después de especializarse. Los nuevos equipos de climatización doméstica amplían las tareas que pueden llegar a un instalador y le obligan a conocer sistemas distintos de los que utilizó al comenzar.Esa formación respondía a una decisión profesional concreta. Nieto quería ponerse al día para atender una tecnología que ya encontraba en el mercado. En un negocio pequeño, reservar tiempo para estudiar convive con el trabajo pendiente y con la organización de las visitas. Las limitaciones de los autónomos ayudan a entender ese esfuerzo, aunque cada empresa tiene su propia capacidad para incorporar trabajadores o dedicar horas a enseñarles.Su advertencia sobre el relevo nace de esa doble experiencia: aprendió un oficio, se especializó y tuvo que seguir adquiriendo conocimientos. La falta de jóvenes y la necesidad de prácticas aparecían juntas en su explicación. En el negocio de Nieto, el siguiente cambio ya tenía nombre: formarse para trabajar con aerotermia mientras continuaba atendiendo las instalaciones que sus clientes necesitaban reparar o renovar.