Un asfalto que incorpora polietileno de baja densidad (LDPE) reciclado, el plástico típico de los envases, resistió mejor que el asfalto convencional en pruebas de laboratorio que simulan tráfico y humedad, y liberó menos partículas con firma química parecida a ese plástico. Lo publica un equipo liderado por la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State) en el Journal of Cleaner Production, según la nota de la universidad del 13 de octubre.Los propios autores piden prudencia: es una sola mezcla, probada en laboratorio.¿Cómo se hizo el experimento?El equipo mezcló LDPE triturado con piedra machacada y asfalto reciclado de carreteras viejas, añadió el ligante y comparó el resultado con un asfalto convencional. Después sometió las muestras a dos pruebas estándar del sector:La prueba de Hamburg Wheel Tracking, en la que unas ruedas de acero pasan una y otra vez sobre muestras sumergidas en agua caliente, simulando tráfico, calor y humedad.El Moisture-Induced Stress Tester, que expone las muestras a calor, humedad y presión de agua repetida.Las partículas desprendidas se analizaron con imagen infrarroja en el laboratorio de contaminantes ambientales de Penn State y se compararon con una biblioteca de referencia de los ingredientes del asfalto. Los microplásticos son partículas de menos de 5 milímetros.¿Qué se encontró y cuáles son los límites?El asfalto con plástico reciclado aguantó, en general, mejor el daño y mostró un nivel medido más bajo de partículas parecidas al LDPE. La hipótesis del equipo es sencilla: un pavimento más duradero se rompe menos, y al romperse menos suelta menos.Los límites son importantes y los señala la propia autora de correspondencia, Shihui Shen, profesora distinguida de ingeniería de transporte ferroviario en Penn State Altoona. El ligante del asfalto y el LDPE comparten rasgos en el infrarrojo, lo que complica saber si una partícula es plástico y de dónde viene. Según Shen, los resultados no descartan que ninguno de los dos asfaltos libere microplásticos.Además, se probó una sola formulación con un único tipo y cantidad de plástico, así que no se puede extrapolar a otras mezclas ni a carreteras reales. El autor principal, Zhen Liu, hoy profesor ayudante de investigación en la Universidad China de Hong Kong, explica que las pruebas reproducen aspectos importantes del daño real, pero en condiciones controladas. El equipo pide estudios de campo que tengan en cuenta tráfico, lluvia, sol, temperatura y envejecimiento.¿Por qué importa?Porque las carreteras ya son una fuente de microplásticos, sobre todo por el desgaste de los neumáticos, como explicamos al hablar de la contaminación invisible de los coches y los neumáticos. Meter plástico reciclado en el firme tiene sentido como salida para residuos y para mejorar el pavimento, pero solo si no añade otra fuente de partículas. Es una de varias líneas para hacer carreteras más duraderas, junto a los asfaltos autorreparables, y una más entre las formas innovadoras de reciclar plástico.Mi lectura es que el valor de este estudio no está en el titular optimista, sino en el método: medir qué suelta un pavimento con plástico antes de extenderlo es exactamente lo que había que hacer, y los autores no esconden sus dudas. El trabajo tuvo financiación del Departamento de Transporte de Estados Unidos y de Penn State, además del apoyo de tres empresas del sector, lo que no invalida nada pero refuerza la necesidad de los estudios de campo independientes que el propio equipo reclama.La noticia Un asfalto con plástico reciclado aguanta mejor el desgaste en laboratorio y suelta menos partículas parecidas al plástico fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Juan Diego Polo.