Puede que el género de los true crime esté decayendo un poco, pero tampoco era normal el ritmo que llevábamos hace un par de años cuando no había mes en el que no hubiera contenido de este tipo, y no siempre se trataba con la seriedad y rigurosidad adecuadas, cayendo en más de una ocasión en el morbo.No parece que ese vaya a ser el caso de American Hostage, una producción de Sony Pictures que en otras partes del globo pueden disfrutar a través de MGM+ y que aquí ha encontrado a otro socio para su distribución.Finalmente será Movistar Plus la que emita la serie protagonizada por Jon Hamm y creada por Shawn Ryan y Eileen Myers, a quienes también les debemos The Shield y El agente nocturno respectivamente, por lo que tablas en los thriller, tienen. Ver con Movistar PlusUna historia ya contada, pero de otra maneraBasada en un suceso real ocurrido en Indianápolis en febrero de 1977, American Hostage llegará a Movistar Plus el próximo 5 de noviembre, con sus ocho episodios disponibles desde el primer día.Hamm conoce bien el material, ya que participó en el pódcast original en el que se apoya la ficción y vuelve a interpretar a Heckman en esta adaptación, de la que también es productor ejecutivo. Le acompañan Mireille Enos como Barbara, la mujer del periodista, y William Jackson Harper como Ben Hairston, su protegido en la emisora. La dirección corre a cargo de Adam Arkin y Nina Lopez-Corrado. Un secuestro retransmitido ante todo un paísLa historia arranca cuando Tony Kiritsis, un hombre desesperado interpretado por Giovanni Ribisi, secuestra al director de una empresa hipotecaria y le coloca alrededor del cuello una escopeta conectada a un mecanismo letal. Su exigencia es hablar en directo con Fred Heckman, un prestigioso periodista radiofónico al que da vida Jon Hamm, lo que convierte un suceso local en un acontecimiento seguido por todo Estados Unidos.A partir de ahí, la serie combina el thriller psicológico con el drama periodístico para plantear una cuestión que sigue siendo pertinente. ¿Hasta dónde puede llegar un periodista para informar sin convertirse en parte de la noticia? Mientras la opinión pública empieza a simpatizar con el secuestrador, los límites entre información y espectáculo se vuelven cada vez más difusos.