El Museo del Louvre, en París, podría verse obligado a cerrar sus puertas al público si no acomete una renovación integral de sus instalaciones y refuerza sus sistemas de seguridad. Así lo ha advertido su presidente, Christophe Leribault, en una entrevista publicada por el diario francés Le Figaro, coincidiendo con el primer aniversario del robo de joyas que puso al descubierto las vulnerabilidades del museo.Leribault ha insistido en la necesidad de reparar, adaptar y modernizar el complejo para garantizar su funcionamiento y proteger sus valiosas colecciones. "Si el Louvre no se repara, adapta y transforma, tendrá que cerrar sus puertas al público", manifestó.Además, por precaución ante el aumento de los robos en museos europeos, se han retirado temporalmente varias joyas de la Corona francesa y objetos de oro de las colecciones de antigüedades griegas, etruscas, romanas y egipcias.Cuestión de tiempoEn los últimos meses, la institución ha incorporado nuevas cámaras de vigilancia, dispositivos de protección y mejoras en las verjas que rodean el recinto, pero los problemas del Louvre van más allá de la seguridad. Su presidente también ha alertado del deterioro de las infraestructuras, la antigüedad de algunos equipos y las dificultades de mantenimiento.Asimismo, Leribault advierte de que esta modernización de la seguridad del museo no podrá completarse en apenas unos meses. Según ha explicado, la dimensión del complejo, que ocupa una amplia zona de París y alberga edificios históricos, dificulta la instalación de nuevos sistemas de protección. Sin embargo, también ha subrayado que el objetivo no es convertir el museo en una fortaleza inexpugnable.El desafíoLeribault, quien también presidió el Palacio de Versalles, fue nombrado el pasado 25 de febrero nuevo presidente-director del Museo del Louvre, en sustitución de Laurence des Cars, que presentó su dimisión un día antes tras la crisis desencadenada por el robo de joyas de octubre de 2025.Tras el suceso, la Galería de Apolo, escenario del asalto, quedó temporalmente despojada de sus colecciones. Una medida que el propio presidente considera insuficiente para resolver el problema y que, explica, obliga al museo más visitado del mundo a afrontar una transformación profunda para garantizar su futuro y preservar el patrimonio artístico que alberga.