Pablo Gracia eligió la formación profesional para cambiar de oficio. El periodista regresó al aula a los 40 y se orientó hacia las instalaciones térmicas y de fluidos.El recorrido exige aprender a trabajar con equipos cuyo funcionamiento se comprueba sobre el terreno. Hay que localizar averías y verificar una reparación. Esa preparación abarca conocimientos técnicos y destreza manual, además de interpretar documentación y organizar las intervenciones.La pregunta sobre qué empleos resistirán a la inteligencia artificial atraviesa esa elección. Pero una profesión reúne tareas distintas: algunas pueden automatizarse y otras necesitan presencia física. Analizar por separado esas tareas permite entender mejor qué cambia cuando llega una herramienta nueva.La formación técnica elegidaSu decisión tuvo un antecedente concreto: clientes que empezaban a enviarle textos elaborados con IA. En el testimonio publicado por 20minutos el 25 de diciembre de 2025, Gracia explicaba esa pérdida de mercado y rechazaba atribuir a la tecnología la desaparición completa de su trabajo. Había optado por el ciclo superior de Mantenimiento de Instalaciones Térmicas y de Fluidos.El título comprende 2.000 horas de formación, según la ficha de TodoFP del Ministerio de Educación. Sus salidas incluyen la refrigeración industrial, la calefacción y el mantenimiento de sistemas de ventilación. La actividad alcanza también edificios e instalaciones industriales, más allá de las reparaciones domésticas con las que suele identificarse la fontanería.Las competencias recogidas en el real decreto que creó la titulación incluyen calcular presupuestos, diagnosticar fallos y poner en marcha instalaciones mediante pruebas y ajustes. El aprendizaje incorpora la gestión de los recursos necesarios para cada intervención. Saber cómo funciona un circuito y comprobar por qué ha dejado de funcionar son partes del mismo oficio.La formación convive con un problema que denuncian quienes ya tienen una empresa. Hernán Mora ha explicado sus dificultades para incorporar profesionales a las reformas que asume. Por su parte, Javier Calatayud describe el salto económico que supone pasar de trabajar solo a mantener una segunda nómina. Tener encargos y poder ampliar una plantilla son decisiones distintas.Automatizar tareas, conservar responsabilidadesLa Organización Internacional del Trabajo y el instituto NASK calcularon en su estudio de mayo de 2025 que uno de cada cuatro trabajadores del mundo ocupaba un puesto con algún grado de exposición a la IA generativa. Se trata de una estimación sobre las tareas que la tecnología podría realizar. El cálculo no mide despidos ya producidos ni equivale a afirmar que desaparecerá una cuarta parte del empleo.Los oficios tampoco quedan al margen del software. El fontanero Jered Williams ha contado cómo utiliza IA para consultar información técnica y hacer seguimiento de presupuestos. En ese caso, la automatización entra en la gestión del negocio y en la búsqueda de documentación que acompaña al trabajo de campo.La disponibilidad de profesionales sigue siendo otra cuestión. El electricista Ricardo Abellán ha relatado que su lista de espera le obliga a rechazar trabajos. Su experiencia pone sobre la mesa el tiempo necesario para atender cada encargo, un límite que persiste aunque se acelere la preparación de documentos o la respuesta a un cliente.En las instalaciones, además, el resultado debe comprobarse. Entre las capacidades previstas para el título están medir parámetros de funcionamiento y efectuar los ajustes necesarios antes de la puesta en servicio. La reparación termina cuando el equipo supera esas comprobaciones, una responsabilidad que forma parte de la preparación del profesional.