Oriol Guasch, de La Salle-Universitat Ramon Llull, crea un agujero negro sónico impreso en 3D que se inserta en tuberías y elimina casi por completo el eco

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Un conducto puede devolver parte del sonido que entra por él. Cuando las ondas encuentran su extremo cerrado, regresan y producen un eco. Un equipo de investigadores ha construido una pieza que permite reducir ese retorno del sonido sin tener que fabricar de nuevo la tubería. Su forma recuerda a una varilla con discos de distintos tamaños.La propuesta reúne a Oriol Guasch, investigador de La Salle-Universitat Ramon Llull, y a Jie Deng, primer autor del trabajo, junto con Junjun Li, Nansha Gao, Zhicheng Zhang y Yiting Li. La denominación es llamativa: un agujero negro sónico desmontable. Se refiere a una estructura acústica; su funcionamiento no necesita gravedad ni reproduce un objeto astronómico.El interés práctico está en separar el absorbente del conducto. La pieza se fabrica por su cuenta y después se introduce en el extremo de un tubo existente. Así, el control del ruido podría adaptarse a instalaciones que ya están construidas. La prueba de laboratorio respalda el concepto, pero todavía no equivale a una solución comercial para cualquier ruido.Una varilla que frena las ondasEl artículo publicado en Applied Acoustics describe una geometría de anillos y cavidades que modifica la propagación del sonido a lo largo del tubo. Las ondas se ralentizan y su longitud disminuye en el interior del dispositivo. Esta manipulación física difiere de la cancelación activa de ruido de unos auriculares: aquí la forma de la pieza favorece la absorción, sin emitir una señal opuesta mediante altavoces.Guasch explicó a ScienceAlert que, al hablar frente a un conducto cerrado provisto de esta terminación, el eco resultaría casi imperceptible. Es una forma de describir la reducción de la reflexión, no una promesa de silencio absoluto. Parte de la energía de las ondas se disipa por fricción e intercambio de calor entre el aire y las superficies del absorbente.El ensayo descrito en el estudio empleó un prototipo de PLA impreso en 3D y un tubo de impedancia para comparar las mediciones con los modelos. Los resultados mostraron una buena concordancia. La impresión 3D permite construir esa geometría como una pieza independiente del tubo, mientras que los diseños convencionales suelen incorporar los anillos a sus paredes.La frecuencia decide el resultadoLa comparación del trabajo apunta a una banda más amplia en la que actúa el efecto sónico del nuevo diseño, con menor reflexión en las condiciones estudiadas. La respuesta a distintas frecuencias es una diferencia decisiva entre las tecnologías acústicas. Absorber bien una parte del espectro no asegura el mismo comportamiento en todas las notas, ni en cualquier tamaño de conducto.Un equipo que reproduce sonido espacial busca controlar de dónde parece llegar una señal; este absorbente intenta reducir la energía que vuelve por el tubo. En ambos casos importa el recorrido de las ondas, pero las aplicaciones son distintas. Para la pieza de Deng y Guasch, los conductos y los silenciadores ofrecen un uso posible que deberá comprobarse con condiciones de funcionamiento reales.El paso al exterior del laboratorio exige estudiar qué ocurre con el aire en movimiento, la temperatura, la presión o las partículas que puedan acumularse entre los discos. También habrá que comprobar cómo conserva sus propiedades con el uso. La pregunta práctica es cuánto eco puede quitar sin perjudicar el funcionamiento del conducto en el que vaya a instalarse.