El Papa puede entrar en un quirófano sin que nadie ocupe su lugar al frente de la Iglesia. No existe un vicepapa que asuma provisionalmente sus competencias, ni un regente que reciba sus poderes mientras permanece anestesiado, o incapacitado por la medicación en el postoperatorio. El ingreso este martes de León XIV en el Hospital Policlínico Agostino Gemelli para una operación en el que se le va a extirpar un nódulo pulmonar, hace reverdecer la pregunta que ya suscitaron las hospitalizaciones de sus predecesores: ¿ quién gobierna la Iglesia cuando el Papa está ingresado? La respuesta requiere dos precisiones previas. La primera es distinguir entre el concepto de sede impedida y el de sede vacante. El segundo, regulado con claridad por la constitución 'Universi dominici gregis' , no se corresponde en este caso porque sólo se activa cuando la sede queda totalmente vacante por fallecimiento o renuncia de un Papa. La hospitalización no supone por sí misma una sede impedida , pero como criterio general si regiría el principio de 'nihil innovetur' que establece el Código de Derecho Canónico para esos casos: «nada se ha de innovar en el régimen de la Iglesia universal». Porque lo cierto es que la idea de sede impedida de forma temporal, como en el caso de anestesia o ingreso, no está desarrollada legislativamente para el papado, a diferencia de cuando, por razones de «cautiverio, relegación, destierro o incapacidad» , el obispo se encuentre «totalmente imposibilitado para ejercer su función pastoral en la diócesis». Ahí, el Código de Derecho Canónico establece a quién compete dentro de la diócesis ejercer el gobierno, hasta que se restablezca la situación. En el caso del papado, aquí es donde entra en juego la segunda precisión, pues la autoridad del Papa no se sustenta en decidir personalmente sobre todos los asuntos. El Papa sigue siendo Papa durante la operación y la convalecencia. Una pérdida temporal de consciencia por la anestesia o el aislamiento del ingreso no produce un traspaso de poderes, pero tampoco frena la maquinaria de la Curia. Eso no significa que todo funcione con el piloto automático, sino que se trabaja conforme a las orientaciones del Papa, una práctica descrita con la expresión 'ad mentem Papae', que podría traducirse como «tomar las decisiones que él habría tomado». Con el problema ya especificado de que los dicasterios no pueden tomar decisiones de especial relevancia, para las que habrá que esperar a que el Papa se recupere para que pueda decidir sobre ellas. «Los departamentos del Vaticano son muy autónomos y casi tienen vida propia. En la Curia no existe un órgano de gobierno equivalente al consejo de ministros. Cada dicasterio tiene un plan propio de trabajo gestionado autónomamente. En este sentido el trabajo sigue y no se para», explica a ABC un alto cargo del Vaticano. «El trabajo cotidiano de los funcionarios vaticanos no cambia, pero sí todo aquello que requiere la intervención directa del Santo Padre. Desde su hospitalización no hay audiencias, y estamos a la espera de que se recupere para consultarle algunas cuestiones», añade. Dentro de esa jerarquía vaticana, la Secretaría de Estado es la encargada de afrontar las decisiones urgentes si no se puede consultar al Pontífice. De esta forma, el secretario de Estado, Pietro Parolin , vuelve a cobrar un protagonismo que ya tuvo hace año y medio en los momentos de la hospitalización del Papa Francisco. Y aunque desempeña un papel relevante, esa posición no convierte al secretario de Estado en un sustituto del Pontífice. La constitución apostólica 'Praedicate Evangelium' promulgada por Francisco en 2022 y que regula el funcionamiento de la curia, establece que las decisiones de mayor importancia como los nombramientos episcopales, las reformas o la firma de actos legislativos deben someterse a la aprobación del Papa . Prueba de ello es que Parolin fue uno de los pocos cargos vaticanos que visitó de forma regular a Francisco en el Gemelli para despachar los temas más importantes. En un ámbito de prestigio pero ya no jerárquico se encuentran las figuras del decano del Colegio de Cardenales y del camarlengo. Precisamente la semana pasada, quizás ya conocedor de la inminencia de la intervención, el Papa León XIV renovaba la jefatura del colegio cardenalicio al aceptar la renuncia de Giovanni Battista Re, de 92 años, y nombrar como nuevo decano al cardenal filipino Luis Antonio Tagle, de 69 años. El cargo lo convierte en el cardenal con mayor presencia y proyección, especialmente después de que León XIV haya reforzado el papel operativo de los purpurados en el gobierno de la Iglesia y los esté convocando periódicamente para consultarlos. Tagle pasa a ser una pieza estratégica para facilitar el contacto entre el Papa y los purpurados. Su papel es muy relevante durante la sede vacante , cuando fallece o renuncia un Papa, pues a él corresponde celebrar el funeral del pontífice, dirigir el cónclave y preguntar al que haya recibido al menos de dos tercios de los votos en la Capilla Sixtina si acepta ser sucesor de San Pedro. Sin embargo, en los momentos de sede impedida, el decano no asume poderes de sustitución. Lo mismo ocurre con el camarlengo, actualmente Kevin Farrell , que tiene funciones muy específicas en el periodo de sede vacante y sólo se activaría en el momento de la muerte del Pontífice o en que entre en vigor su renuncia efectiva. Entonces, su labor sería ser custodio de las decisiones que el Papa hubiera establecido para ese momento y la gestión de los bienes temporales del Vaticano. Sin embargo, una operación u hospitalización no activa ese escenario. En el caso de León XIV, las decisiones anunciadas antes del ingreso ilustran la continuidad del gobierno. Aunque se ha suspendido su agenda para la próxima semana, el Papa ha encargado al cardenal Luis Antonio Tagle presidir una celebración y ha pedido que el informe del e ncuentro sobre 'Amoris laetitia' espere a su revisión después de la hospitalización. Según Vatican News , el Pontífice quiere conocer los materiales y expresar su parecer. Así, mientras sus colaboradores atienden los compromisos encomendados, ese documento aguardará su intervención una vez recuperado.