Todos conocemos ese local en el que no hay manera. Abrieron una zapatería y duró medio año. Unos jóvenes se atrevieron con una cafetería, deco a la última, tenemos que probar un día. Bajó la persiana antes de que te diera tiempo. Nadie sabe por qué, pero hay espacios como gafados. No importa que se sitúen en la mejor esquina de la ciudad. O en esa calle tan de paso que es imposible que no le vaya bien al negocio. Y, sin embargo, sucede. Se perpetúa el abre-cierre infinito. Entre la Castellana y Serrano, en la madrileña plaza de los delfines -oficialmente República Argentina- acaba de replegar velas la última marca que vino a probar. Lo de las velas no... Ver Más