Eleonora Biffi y Giulia Pedretti realizaron una importante investigación donde se evaluaron perros de casa, polluelos y niños. Hearing shapes: the Bouba-Kiki effect in adult domestic dogs fue publicado en la revista "Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences", donde pusieron a prueba a los perros con las mencionadas palabras y dos imágenes, una redonda y una angular. En 19 sujetos propietarios de los canes, se usaron auriculares y no se escuchaba cuál de las dos palabras se estaba reproduciendo con la finalidad de controlar el efecto conocido como Clever Hans, la influencia involuntaria de las señales proporcionadas por el dueño. Los resultados señalan una preferencia hacia una forma redonda con la palabra "Bouba" y "Kiki" con la forma angular. 51 canes de otro estudio; se detectó una primera mirada más rápida a la forma angular sin importar el sonido. Causó más exploración la forma angular al escuchar "Kiki". Existe una asociación entre sonidos y formas; los perros son muy receptivos como los humanosEste efecto formaría parte de un conjunto más amplio de "correspondencias intermodales" que son compartidas entre especies, dejando entrever que no es una característica exclusiva de los humanos y sobre todo dependiente del lenguaje. En el estudio, también se prestó atención al efecto en niños y polluelos. El efecto "Bouba-Kiki" es fuerte por la asociación entre las formas redondeadas y "Bouba", los perros tendrían una predisposición perceptiva distinta. Un estudio del efecto "Bouba-Kiki" en perrosLa situación es que se buscará mediante futuros estudios tratar de establecer las diferencias: si se debe a características específicas de las especies, a algo individual o si recae directamente en el tipo de objetos con los que los perros interactúan. Además, se debe determinar si la asociación sucede desde una edad temprana y qué tan extensiva se hace a otras especies. Otra incógnita es sobre si la experiencia humana ha influido en cuanto al fortalecimiento. Los humanos se han acostumbrado cada vez más a hablarles a sus canes; la fonética podría también dar una pista de cómo ellos procesan nuestras voces, cómo aprenden palabras y hasta cuándo interpretan las órdenes que se les dan. Este estudio deja constancia de que los sonidos tienen una forma hasta para los fieles amigos del hombre.