Un paquete de internet enviado mediante una paloma mensajera en 2001 se ha vendido por 24.600 dólares. El papel, que viajó atado a la pata de un ave durante un experimento realizado en Noruega hace 25 años, acaba de cambiar de propietario después de pasar por una subasta de Christie's. Y la historia que hay detrás es bastante curiosa.Según recoge TechRadar, el documento pertenecía a la colección personal de David Waitzman, un ingeniero estadounidense que en 1990 había ideado un protocolo para transmitir datos utilizando palomas mensajeras. Christie's estimaba que podría venderse por entre 2.000 y 3.000 dólares, pero el precio final acabó siendo muy superior al esperado. La subasta se cerró el pasado 13 de octubre.Un protocolo de internet que nació como una broma Para entender cómo hemos llegado hasta aquí hay que remontarse al 1 de abril de 1990, cuando Waitzman publicó el RFC 1149, un documento titulado A Standard for the Transmission of IP Datagrams on Avian Carriers. Bajo ese nombre tan serio se escondía la ya mencionada propuesta para transmitir paquetes de datos mediante palomas mensajeras, publicada coincidiendo con el equivalente estadounidense al Día de los Inocentes.El documento llegaba incluso a describir cómo funcionaría aquella red. Las palomas permitirían transmitir información entre dos puntos, aunque con una capacidad bastante limitada y unos tiempos de respuesta elevados. Waitzman también contemplaba utilizar varias aves simultáneamente, señalando que podrían producirse interferencias durante la primavera. Evidentemente, aquello estaba pensado para hacer una broma, no para construir una infraestructura de telecomunicaciones.Sin embargo, once años después hubo quien decidió comprobar si aquello podía llevarse a la práctica. El 28 de abril de 2001, los miembros del Bergen Linux User Group (BLUG) pusieron en marcha una implementación real del RFC 1149 utilizando nueve palomas mensajeras. Todo esto ocurría en una época en la que la historia de internet todavía estaba dando sus primeros pasos y las conexiones domésticas mediante módem seguían siendo habituales.Para llevar a cabo la prueba, los participantes imprimieron los datos en pequeñas tiras de papel utilizando caracteres hexadecimales, las enrollaron y las introdujeron en cápsulas sujetas a las patas de las palomas. Después, los animales tenían que recorrer unos cinco kilómetros hasta el destino, donde se escanearían los documentos. De los nueve paquetes enviados sólo se recibieron cuatro respuestas, lo que supone una pérdida de información cercana al 56 %.Uno de los cuatro paquetes que sobrevivieron acaba en Christie's Edificio de Christie'sEl experimento permitió enviar información siguiendo las indicaciones de Waitzman, aunque los resultados tampoco invitaban a sustituir las conexiones convencionales. Las palomas podían transportar los datos, pero no había manera de garantizar cuándo iban a llegar. La fiabilidad del protocolo, además, quedaba bastante lejos de lo que cabría esperar de cualquier conexión a internet.Uno de los cuatro documentos que sobrevivieron terminó en manos del propio Waitzman, a quien los miembros del BLUG se lo entregaron enmarcado en 2002. El objeto conserva las marcas de haber estado enrollado y mide 41 × 210 milímetros. En el reverso del soporte puede leerse "Propiedad de David Waitzman", una inscripción que identifica la procedencia del paquete subastado y su relación con el autor del protocolo original.Tampoco es la primera vez que un objeto relacionado con la historia de la tecnología alcanza cifras semejantes. Hace unos años, un iPhone original todavía precintado se vendió por más de 59.000 euros. En aquella ocasión se trataba de un producto comercial que nunca había sido utilizado; ahora, el comprador ha pagado seis veces el precio de listado inicial por una tira de papel que sí llegó a utilizarse.Desde Christie's consideran que aquel experimento fue "un ejemplo por excelencia de la tradición de los inventos ingeniosos de internet", y que representaba el humor y el espíritu colaborativo de sus primeras comunidades. Es cierto que el RFC 1149 forma parte de esa historia, aunque resulta curioso que un documento nacido de una broma haya terminado vendiéndose por casi 25.000 dólares. Waitzman probablemente no tenía eso en mente cuando lo escribió en 1990.