Rompió en 2025 la tradicional hegemonía africana en los 10.000 metros, coronándose como el primer blanco campeón mundial de la distancia, cuatro décadas después de que lo hiciera el italiano Alberto Cova en Helsinki, en 1983. Jimmy Gressier (Francia, 29 años) escribió una página histórica en el atletismo y demostró además que se puede batir un récord con zapatillas Decathlon tras volver con sus Kiprun en los pies. Y es que la multinacional de origen francés, señal distintiva en otros tiempos para los novatos, se codea con la élite de la mano de los mejores deportistas galos, en un cambio de estrategia que le ha permitido no solo ser una opción económica para principiantes, sino también consolidarse en la élite del running profesional. A través de su marca técnica la factoría de Lille ha desarrollado 'súper zapatillas' con placa de carbono y espumas de última generación, logrando hitos internacionales que compiten de tú a tú con gigantes como Nike o Adidas. Jimmy Gressier, el campeón del mundo de 10.000 metros que rompió en Tokio 2025 una sequía europea de 42 años, visitó Madrid para desmontar uno de los grandes mitos del running: que mejorar depende, sobre todo, de correr rápido. El francés defendió ante la comunidad Decathlon Runners que el secreto está en los kilómetros suaves, el descanso y la constancia. El encuentro reunió a corredores de distintos niveles en una jornada que combinó una charla con el atleta, preguntas del público y una salida conjunta de unos seis kilómetros. Lejos de la presión competitiva, Gressier trasladó a los asistentes parte de los hábitos que lo han llevado a la élite mundial. El fondista de Boulogne-sur-Mer explicó en una charla con ABC, que estructura su semana en torno a 12 sesiones, con dos entrenamientos diarios casi todos los días. De ellas, tres son intensas -VO2 máximo, umbral, fartlek o cuestas- y dos corresponden a trabajo de fuerza. El resto se apoya en rodajes suaves que le permiten alcanzar entre 150 y 170 kilómetros semanales en las fases más exigentes. «Mi fuerza mental procede del entorno donde crecí. Cuando era pequeño, mi familia tenía problemas. Yo siempre he luchado para salir adelante. Ahora soy consciente de la suerte que tengo de vivir como lo hago ahora. Relativizo mucho, porque lo que hago es solo deporte. Nada grave puede sucederme y si me caigo, me volveré a levantar», destaca el corredor que indica que con el paso de los años se ha vuelto más serio: «antes de la carrera la incertidumbre se apoderaba de mí porque tenía un sentimiento de culpabilidad, por no haber hecho todo el trabajo que tenía que haber realizado, pero ahora ya no tengo dudas porque soy más mayor y hago las cosas bien». «Con los kilómetros fáciles enseño a mi cuerpo a gestionar el volumen, a ser muscularmente más fuerte y a trabajar el corazón en distintas intensidades», afirmó el atleta, que cuenta que para él, un 'easy run' puede situarse en 4:20 o 4:30 por kilómetro, un ritmo cómodo para un atleta de su nivel, aunque exigente para el corredor popular. «No por correr rápido siempre progresarás antes, te vas a cansar, y es importante trabajar también la parte mental; lo que hace que avances es la constancia y la acumulación paulatina de kilómetros a lo largo del tiempo. Da igual tu nivel, los esfuerzos son los mismos para todos. Lo importante es vencernos a nosotros mismos». Gressier fue tajante al hablar de recuperación: dormir es, en su opinión, «el aspecto más importante» de su preparación. Reconoció que duerme nueve horas por noche y añade una siesta de 90 minutos, además de cuidar la alimentación, la hidratación y la musculación. «Dormir bien es clave para recuperar, si haces todo bien y no duermes bien, es inútil», aseveró. Su consejo para los aficionados fue evitar la tentación de acelerar cada día. «Te vas a agotar física y mentalmente. Hay que ser constante y acumular kilómetros poco a poco, año tras año», subrayó el campeón mundial, quien también recomendó buscar la guía de un entrenador y planificar los grandes objetivos del calendario. La visita llegó pocos meses después de una de las grandes hazañas del atletismo europeo reciente. En Tokio, Gressier se impuso en los 10.000 metros con 28:55.77, superando en la recta final al etíope Yomif Kejelcha. «Fue el mejor momento de mi vida», reconoció el francés, que asegura haber tardado en asimilar el título. Ahora, sin embargo, mira hacia delante: quiere centrarse en 5.000 y 10.000 metros hasta Los Ángeles 2028 y, después, dedicarse durante unos ocho años al maratón, antes de explorar el trail. Su relación con Kiprun tiene además un componente personal. Contó durante la charla que cuando empezó a correr, sus padres no podían comprarle zapatillas y él compitió con unas Decathlon de la talla 38, pese a calzar un 41. Aquella victoria le reportó una tarjeta regalo y el inicio de un vínculo que acabó llevándolo a dejar Nike. «Lo bonito de correr es que todo el mundo puede progresar. No todo el mundo puede ser Jakob Ingebrigtsen o Jimmy Gressier, pero cada uno puede superarse a sí mismo», concluyó.