Cuando las temperaturas alcanzan los 50 °C, el organismo humano debe realizar un esfuerzo extraordinario para mantenerse con vida. La deshidratación, el agotamiento cardíaco y el daño cerebral son algunas de las consecuencias más peligrosas. La ciencia explica qué sucede dentro del cuerpo cuando sus mecanismos naturales de refrigeración comienzan a fallar.