Intero Biosystems cultiva miniintestinos humanos para que las farmacéuticas prueben fármacos sin recurrir a animales

Wait 5 sec.

Intero Biosystems, una startup de Colorado nacida en la Universidad de Míchigan, vende organoides intestinales humanos, tejido cultivado en laboratorio que imita el intestino, para que farmacéuticas y biotecnológicas comprueben cómo afecta un compuesto al aparato digestivo antes de probarlo en personas. Lo cuenta TechCrunch con motivo de su paso por la competición Startup Battlefield de TechCrunch Disrupt, donde es una de las 20 startups que compiten por el título.La empresa llega en un momento favorable: la FDA estadounidense lleva desde 2025 empujando a la industria hacia métodos que reduzcan la experimentación con animales. Lo que todavía no tiene Intero es la prueba definitiva de que su modelo predice mejor que los actuales.¿Qué es GastroScreen y cómo funciona?GastroScreen es el producto principal de Intero: un organoide intestinal de alrededor de un milímetro que reúne varios tipos de células y tejidos del intestino humano, no solo la capa que lo recubre. Según su consejero delegado y cofundador, Charlie Childs, la empresa envía unos 100 organoides en un tubo por mensajería a sus clientes.Los organoides se obtienen de células madre pluripotentes inducidas: células adultas reprogramadas que pueden convertirse en casi cualquier tipo de célula y que se generan a partir de una muestra de sangre. La cofundadora y directora técnica, Madeline Eiken, explicó a TechCrunch que eso permite fabricar a mayor escala y, en el futuro, personalizar los modelos para cada paciente.Según la descripción que recoge AllSci a partir de datos de los NIH, el organoide incluye epitelio, fibroblastos, músculo liso, vasos y neuronas. Los clientes pueden usarlo como intestino sano o inducir condiciones parecidas a una enfermedad para ver cómo responde el tejido a un fármaco. Intero también vende los nutrientes y reactivos necesarios y diseña estudios a medida.¿Por qué ahora? El empujón de la FDAEl 10 de abril de 2025, la FDA anunció un plan para reducir, refinar o sustituir los ensayos con animales en el desarrollo de anticuerpos monoclonales y otros fármacos. Entre las alternativas citaba los organoides, los sistemas de órganos en chip y los modelos computacionales basados en IA, agrupados bajo el nombre de nuevas metodologías de aproximación, o NAM.Según TechCrunch, en marzo de 2026 la FDA publicó además un borrador de guía sobre cómo validar esos métodos cuando se usan en solicitudes regulatorias. La guía establece un marco, pero no avala ningún método concreto. Eiken atribuye a los cambios legales en Estados Unidos que farmacéuticas antes reticentes quieran incorporar organoides a sus propios laboratorios.Intero no está sola. TechCrunch cita a Altis Biosystems y InSphero, con modelos intestinales propios, y a MIMETAS, que apuesta por órganos en chip. La IA también se ha colado en esta carrera por acelerar los fármacos, con herramientas como DrugCLIP, que convierte la búsqueda de fármacos en un motor de búsqueda molecular.¿Funciona mejor que los modelos animales?Aún no está demostrado, y la empresa lo reconoce. Childs explicó a TechCrunch que Intero está en la segunda de tres fases de validación. En la primera comprobó que GastroScreen contiene los tejidos clave del intestino; en la segunda, en curso, prueba fármacos conocidos y ha observado las respuestas esperadas ante un fármaco que reduce la inflamación intestinal y ante compuestos que dañan el intestino.La tercera fase, la decisiva, comparará sus resultados con los datos animales y clínicos que ya tienen las farmacéuticas. Esos estudios están en marcha con varias compañías, según Childs.Esta prudencia es lo más valioso del caso. La ciencia usa cada vez más organoides en campos distintos, como los organoides aplicados a la neurociencia. Pero la pregunta que importa a una farmacéutica es simple: si GastroScreen dice que un fármaco daña el intestino, ¿acierta más que un ratón? Hasta que la tercera fase responda, es una promesa bien planteada.¿Cuánto ha crecido Intero y qué quiere hacer?Intero es pequeña. Fundada en 2024, tiene siete empleados y algo menos de diez clientes, según TechCrunch. Levantó 2,3 millones de dólares (unos 2,05 millones de euros) en una ronda presemilla el año pasado y facturó más de 400.000 dólares (unos 357.000 euros) entre el cuarto trimestre de 2025 y el tercero de 2026.Según AllSci, con datos del registro de los NIH, ha recibido además una subvención SBIR de fase II de 1,05 millones de dólares (unos 937.000 euros) del NCATS para estandarizar la fabricación, la congelación y el control de calidad, con un periodo que se extiende hasta mediados de 2028.Hoy fabrica unos pocos miles de organoides por lote y quiere automatizar hasta llegar a cientos de miles. Más adelante aspira a la medicina personalizada, con organoides hechos con células del propio paciente, y a licenciar los datos biológicos que generan a farmacéuticas y empresas de IA, una línea que encaja con iniciativas como GPT-Rosalind, el modelo de OpenAI para ciencias de la vida. Su meta más ambiciosa es un intestino artificial.Mi lectura es que Intero tiene el momento a favor y la honestidad de no venderse antes de tiempo, algo poco habitual en una startup que compite en un escenario como Disrupt. El riesgo está en la escala: pasar de miles a cientos de miles de organoides idénticos es un problema de fabricación, no de ciencia, y es ahí donde muchas biotecnológicas prometedoras se atascan. Si lo resuelve y la tercera fase sale bien, los organoides dejarán de ser un complemento curioso para convertirse en una parte rutinaria del desarrollo de fármacos.La noticia Intero Biosystems cultiva miniintestinos humanos para que las farmacéuticas prueben fármacos sin recurrir a animales fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Juan Diego Polo.