Las propinas son un gesto de agradecimiento que puede convertirse en una importante fuente de ingresos extra para quienes trabajan de cara al público, desde camareros de un restaurante hasta profesionales que atienden a los clientes de un yate de lujo. Según la última encuesta de TheFork Lab sobre los hábitos de los comensales españoles, realizada entre más de 4.500 usuarios, el 26% de los españoles deja propina siempre , mientras que un 15% asegura que no la deja nunca. Estas cifras reflejan que este dinero extra forma parte del día a día de muchos negocios. Y, sin embargo, todavía hay empresarios y trabajadores que no saben qué hacer con él. Muchos de ellos se preguntan si hay que declararlo a Hacienda y qué consecuencias podría tener no hacerlo. Se trata de una cantidad que el cliente entrega de forma voluntaria, ya que en España las propinas no están reguladas por ley como en otros lugares, como reconocimiento por un buen servicio, pero esto no significa que quede al margen de las obligaciones tributarias. El programa 'Equipo de Investigación' abordó recientemente esta cuestión hablando con empresarios de diversos sectores, entre ellos el de los yates de lujo en Ibiza , donde pueden llegar a moverse miles de euros en propinas durante una sola temporada. Durante el reportaje, un capitán de embarcación, que prefirió mantener el anonimato, explicó las reticencias existentes a hablar públicamente sobre estas cantidades. «Me encantaría ayudarte, pero estoy hablando con todos los capis que conozco y todos coinciden que son cosas de las que no podemos hablar porque Hacienda está detrás de todo esto», expuso. El profesional insistía en que «no interesa que se sepa las cifras que ganamos porque al final todo esto es en B y no se declara y hace años que están intentando meter mano en esto». Estas afirmaciones llevaron a los reporteros a consultar a José Antonio Amate , inspector de Trabajo y Seguridad Social, para conocer cuál es la realidad legal de las propinas en España. Y la respuesta de este fue tajante: «Todo lo que se abone de una forma que no deje rastro, para que se entere Hacienda, tienes de declararlo». Amate recordó, no obstante, la dificultad práctica que existe con algunas cantidades entregadas en efectivo, lo que facilita a los negocios sortear la ley. «Ahora, lo que se abone en metálico, o lo declaras tú, o está allí un inspector de Hacienda infiltrado que puede enterarse o nunca se va a enterar », detalló. La normativa española incluye las propinas entre los ingresos que deben tributar. En concreto, el artículo 17.1 de la Ley del IRPF establece que tienen la consideración de rendimientos del trabajo las contraprestaciones o utilidades, cualquiera que sea su denominación o naturaleza, que deriven directa o indirectamente del trabajo personal. En este marco, las cantidades que recibe un trabajador como propina están vinculadas a su actividad laboral y deben incluirse en sus rendimientos del trabajo. No se trata, por tanto, de un ingreso automáticamente exento por el simple hecho de que lo entregue un cliente de manera voluntaria. La responsabilidad de declarar estas cantidades corresponde al trabajador . Cuando las propinas se recogen y distribuyen a través de la empresa, deben recibir el tratamiento fiscal correspondiente y, cuando proceda, reflejarse en la nómina y someterse a las retenciones aplicables.