El PSG necesitó poco más de media hora de juego superlativo para dejar al Manchester City al borde del derribo, pero ni con esas pudo celebrar una victoria tranquila en el Etihad. Los cambios tras el descanso despertaron al equipo de Maresca y le hicieron soñar con la remontada. Haaland marcó dos veces, aunque el cuarto tanto de Akliouche y las paradas de Safonov protegieron una victoria parisina con sello de campeón. Se presuponía una pelea de gallos y eso mismo fue el arranque. Dos equipos poco acostumbrados a vivir sin la pelota se lanzaron a por ella, dispuestos a imponer su mando en el centro del campo y acelerar en cuanto apareciera un hueco. El duelo resultó eléctrico, observado desde la grada por Pep Guardiola, espectador esta vez ante el equipo que dirigió durante una década. El City tuvo la primera ocasión grande y casi se la fabricó Safonov. El portero del PSG despejó contra su propio larguero y Semenyo mandó el rechazo por encima de la portería. Del posible 1-0 se pasó enseguida al 0-1. El conjunto de Luis Enrique salió al contragolpe, Achraf activó la carrera, Fabián dio continuidad y Doué resolvió con un remate preciso al palo corto. No hubo tiempo para una pausa. Dos minutos después, el PSG volvió a correr y encontró el segundo por el mismo camino. Dembélé y Doué cocinaron otra acción a toda velocidad y el Balón de Oro la cerró con un cabezazo en el segundo palo. Un gol y una asistencia para Doué en un suspiro; dos golpes para un City que todavía trataba de entender qué había sucedido. Haaland respondió con rabia. Robó en el centro del campo, arrancó con toda su potencia y se dirigió al área, pero Pacho midió el cruce y evitó el disparo. Fue una sacudida breve. El PSG recuperó el control y comenzó a jugar de memoria, con un ritmo alegre y una precisión que desarmó la presión inglesa. Vitinha, Fabián y Zaire-Emery se apoderaron del centro; al City le costaba romper líneas y Haaland apenas recibía balones aprovechables. El tercero llevaba un rato rondando la portería de Donnarumma. Vitinha ya había probado al italiano y Achraf estrelló un cabezazo en el poste poco después de la media hora. En la siguiente oleada, Akliouche y Zaïre-Emery enlazaron por dentro y dejaron el balón a Vitinha, que remató desde la frontal para colocar el 0-3. El PSG sabía de antemano dónde encontrar al compañero; el City llegaba tarde a los apoyos y a los duelos. Achraf tuvo el cuarto, pero remató flojo a las manos de Donnarumma. Solo entonces, después de varios minutos noqueado, el equipo de Maresca encontró un arrebato de casta. Semenyo se internó por la derecha y su envío, desviado por Pacho, estuvo cerca de acabar dentro. Gvardiol buscó el remate tras un córner y Doku dispuso sobre la campana de una oportunidad limpia, aunque su disparo centrado no inquietó a Safonov. Movió el banquillo a lo grande Maresca tras el descanso. Salieron Bouaddi, Matheus Nunes y Ndiaye, y los tres le cambiaron la cara al City. El conjunto inglés apareció con otro aire, más agresivo en la presión y más rápido con la pelota. Dos ocasiones de Semenyo y Enzo Fernández anticiparon un disparo a bocajarro de Ndiaye que Safonov despejó con reflejos. El recién incorporado recibió abierto en la izquierda y colocó un centro medido para que Haaland cabeceara lejos del portero ruso. El 1-3 abrió una rendija por la que se coló todo el Etihad. El City se adueñó del balón y obligó al PSG a retroceder por primera vez. Fueron los mejores minutos del equipo de Maresca, justo antes de que Akliouche enfriara la remontada. El francés recibió en la frontal, se dio la vuelta en un palmo y soltó un disparo que Donnarumma no supo bloquear. El balón salió despedido de sus manos y acabó en la red. El 1-4 castigaba al City cuando más incomodaba a su rival. Pero ni siquiera ese golpe apartó al City del partido. Convertido, ahora sí, en dueño de la pelota, insistió sobre la portería de Safonov. Nuno Mendes sacó en la línea un remate de Gvardiol, Enzo Fernández se topó con el larguero y Haaland cabeceó otro balón contra el travesaño. El noruego marcó el segundo en el minuto 75, tras un pase de Bouaddi que lo dejó frente al guardameta. El 2-4 volvió a encender al estadio y también a Guardiola, convertido en la grada en un 'hooligan' más. Safonov evitó después el triplete de Haaland sobre la línea y sostuvo al PSG mientras el City atacaba con más empuje que orden. El noruego dispuso aún de otra ocasión y Semenyo envió alto su último intento. La última oportunidad fue para los franceses. El árbitro castigó con penalti una entrada discutida de Matheus Nunes sobre Nuno Mendes. Ferran lanzó mal, raso y sin colocación, y Donnarumma atrapó el balón. El fallo evitó el quinto y dejó ese 2-4 reflejo de las dos caras del City: desbordado antes del descanso y rebelado, aunque demasiado tarde, después