Susanna Griso, sobre su infancia: «Soy la pequeña de siete hermanos. Siempre fui la última para todo y dicen que tengo el síndrome del abandono»

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Susanna Griso lleva dos décadas al frente de 'Espejo Público', el programa de Antena 3 en el que analiza la actualidad política y social. Pero detrás de la periodista que nos ha acompañado prácticamente cada mañana desde 2006 hay una historia familiar marcada por una infancia numerosa, las travesuras y una relación muy especial con sus hermanos. La presentadora, nacida en Barcelona el 8 de octubre de 1969, creció en una familia acomodada y es la pequeña de siete hermanos. Una posición que, con sus ventajas e inconvenientes, ha definido buena parte de su carácter. Lejos de crecer entre algodones, como podría esperarse de la hija menor, Griso recuerda que tuvo que convivir con seis hermanos que controlaban cada uno de sus movimientos. «Al ser la pequeña, tenía a seis hermanos dispuestos a educarme a todas horas», confesó en diciembre de 2025 en una entrevista con 'El Español'. Por el contrario, sus padres estaban más relajados con ella. «De hecho, no tienen ningún miedo. Nosotros nos criamos por generación espontánea y mis hermanos mayores me lo dicen», afirmó. « Recuerdo que tuve un accidente de coche que fue una tontería mía, porque abrí la puerta y quise ser Superman y me tiré. Mi madre jamás me llevó al hospital. Luego tengo las cicatrices que tengo», relató. Esto, a su juicio, la curtió: Entiendo que eso también te vuelve un poco superviviente . Eres más resiliente , no tienes una madre helicóptero que está todo el rato controlando tus movimientos». La periodista aseguró estar «a caballo entre la generación de mis hermanos y la de mis sobrinos», ya que solo nueve meses después de su nacimiento llegó una sobrina, seguida de otros quince sobrinos más. «Entonces, he sido un poco la mujer puente », apostilló. Asimismo, aseguró que «era la última para todo. Por ejemplo, para las patatas fritas». «Dicen que tengo ese síndrome del abandono porque nunca me llegaba la bandeja», bromeaba. Pese a ello, la periodista guarda un recuerdo muy positivo de aquellos años. «Recuerdo mi infancia como una etapa divertida . Mucha gente entrando en casa. Muchos niños, muchos adultos, un club social», relataba. Si hay un lugar al que guarda especial cariño de esta época es el mar. «Mi padre siempre fue un entusiasta del mar y de todo lo que implicaba. Desde muy joven tuvo un barco de vela y se pasaba, cuando podía, anclado en una cala todo el verano. Me contaba que salía a pescar y entablaba amistad con todos los pescadores de la zona y se alimentaba de lo que pescaba. Su verano era esa sensación de libertad». Una pasión que, según Griso, consiguió transmitir a sus hijos: «Nos pasábamos horas en la playa de Pals, en la Costa Brava , que tenía muchas dunas y unas torres de comunicación de los americanos Radio Liberty, que utilizaban para transmitir mensajes, la propaganda a los países del este, y era una zona militar que estaba vallada y apenas tenía edificios». Allí, llenaban sus cubos con coquinas que luego hervían en casa para el aperitivo. «Y también recuerdo de esa época salir con una menorquina que compartíamos con unos primos, nos tirábamos al agua y cogíamos ostras . Había que hacer un poco de submarinismo, pero a pulmón libre, y eso ahora sería imposible. No las encontrarías», añadió. El peor momento, señaló, fue el colegio: «Jamás me llevaron a una escuela infantil, y cuando llegué, me pareció el peor de los traumas. Recuerdo la sensación de abandono de mi madre», reconoció. La periodista recordaba quedarse en un comedor rodeada de niños llorando: «Yo no lloré, pero pensé: '¿Qué locura es esta?'. Había como 200 o 300 niños. Luego el comedor era bonito y tampoco era tan grande, aunque en aquel momento me parecía inmenso. Eso era horroroso». Mucho antes de convertirse en una de las periodistas más conocidas del país, Susanna Griso ya mostraba interés por la actualidad y los debates televisivos. « 'La clave' me encantaba y la veía con ocho o nueve años. No lo entendía todo, seguramente, pero te puedo decir que casi todos los debates me los tragaba, porque era tan poco habitual que me dejasen quedarme un ratito más…», explicó. Y es que definió a su madre como «tajante, prusiana», cuando se trataba de ver la televisión: «A las 21.00 de la noche, me tenía que meter en la cama y el viernes, que era el día que se emitía 'La clave', pues me dejaban ver la película y luego el debate posterior. Y eso para mí era una fiesta». Por su parte, de Antena3 tiene como primeros recuerdos los informativos , en los que vio a referentes con los que luego coincidiría. Estaban Carrascal, Fernando Ónega y recuerdo también a Olga Viza. Ella me gustaba mucho y la seguía. Y luego recuerdo cuando aparecí en Antena 3, que dije: 'Dios, están todos', menos Carrascal». «Esa primera reunión con todos esos presentadores que yo había visto desde muy jovencita en mi casa, me apabulló », admitió. No obstante, cree que fue «una etapa muy buena».