¿Qué harías si te ofrecieran 10.000 dólares por aceptar un enorme centro de datos cerca de casa? En Hazle Township, Pensilvania, muchos vecinos lo tienen claro: no quieren las instalaciones, ni siquiera a cambio de esa cantidad.La oferta procede de NorthPoint Development, promotora del proyecto Hazelnut, que contempla construir hasta quince edificios destinados a albergar servidores. Amazon Web Services ha mantenido conversaciones sobre su posible participación, aunque la empresa asegura que todavía no existe un acuerdo definitivo.Diez mil dólares por hogar y una condición importanteSegún la información publicada por PennLive, la promotora plantea entregar 10.000 dólares a cada hogar que cumpla los requisitos. No es un pago por persona, ni se cobraría ahora; depende de que el proyecto salga adelante y el primer edificio obtenga permiso para utilizarse.NorthPoint calcula que destinaría 45 millones de dólares a estas ayudas. Además, promete otros 120 millones para servicios públicos, formación y mejoras en la comunidad, parte de ellos repartidos durante quince años.Pese a las cifras, algunos residentes creen que el dinero busca comprar su aceptación. “Es como un soborno”, declaró el vecino Brian Malloy a PennLive. Ed Negra, propietario de una vivienda y un pequeño negocio, teme que las casas pierdan valor y considera insuficiente la compensación.Las dudas no son exclusivas de Pensilvania: la oposición vecinal ya ha frenado inversiones millonarias en centros de datos por sus posibles consecuencias sobre el entorno.El temor no es solo tener servidores al ladoLos vecinos señalan también el tráfico, el consumo de recursos y el ruido continuo de algunos centros de datos. A ello se suma una línea eléctrica prevista para alimentar las instalaciones, que atraviesa terrenos cercanos y ha provocado nuevas protestas.La realidad es que no es una preocupación menor: la creciente demanda eléctrica de la inteligencia artificial está obligando a revisar cómo se construyen estas infraestructuras.NorthPoint defiende que el proyecto creará empleo, aportará ingresos fiscales y evitará utilizar agua potable local para refrigerar los equipos. Son compromisos de la promotora que no han conseguido convencer a todos.El desarrollo sigue en disputa. Las autoridades locales cuestionaron su encaje en las normas urbanísticas y se ha establecido una pausa temporal para revisar nuevas instalaciones. Por tanto, ni el centro de datos está aprobado definitivamente ni los vecinos han cobrado el dinero.La oferta ha puesto una cuestión sobre la mesa difícil de ignorar… ¿Cuánto vale para una comunidad aceptar una instalación que puede transformar su entorno durante décadas? Para parte de Hazle Township, diez mil dólares no bastan.