Un agujero de 15 milímetros en el hombro de un neandertal de hace 75.000 años apunta al ataque con lanza más antiguo conocido

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Hace aproximadamente 75.000 años, un neandertal sufrió una herida que probablemente acabaría con su vida. Un objeto afilado le atravesó el hombro izquierdo y dejó un orificio de 15 milímetros de diámetro en el omóplato. Aunque no es posible determinar con certeza qué provocó la herida, un nuevo estudio publicado en Scientific Reports apunta a que el individuo pudo morir tras ser alcanzado por una lanza. De confirmarse esta hipótesis, estaríamos ante uno de los indicios más antiguos conocidos de una posible agresión entre individuos del género Homo documentada en el registro fósil.Este neandertal adulto, al que llaman Shanidar A, se estima que tenía unos 45 años. Sus restos fueron recuperados en 2019 y 2022 en la cueva de Shanidar, situada en el Kurdistán iraquí. Este yacimiento es uno de los lugares más importantes para comprender el comportamiento de los neandertales, ya que desde la década de 1950 ha proporcionado numerosos fósiles que han transformado nuestra visión de estos antiguos parientes humanos.El análisis de los huevos apunta a una posible agresión mortal (a) Vista craneal del fragmento de costilla derecha y las dos costillas izquierdas. (b) Vistas ventral (izq.) y dorsal (der.) de la escápula, señalando el surco dorsal (flecha blanca). Las áreas blancas corresponden a la reconstrucción realizada con carbonato de calcio y Paraloid B72La investigación, dirigida por un equipo que incluye a la paleoantropóloga Emma Pomeroy, de la Universidad de Cambridge, se centró en las lesiones conservadas en los escasos restos de Shanidar A. Entre ellos se encuentran el omóplato izquierdo, una mano derecha casi completa, fragmentos de varias costillas y varios dientes. El análisis del hueso del hombro reveló, además del orificio principal, pequeñas fracturas y fragmentos óseos desplazados alrededor de la perforación. Estas características son compatibles con una herida penetrante, posiblemente causada por una lanza de madera con punta redondeada.Según los investigadores, la posición de la lesión resulta muy llamativa. El objeto habría penetrado por el lado izquierdo del cuerpo mientras el individuo miraba hacia delante, con la posibilidad de atravesar el tórax y dañar los pulmones o grandes vasos sanguíneos. Una herida así podría haber provocado una muerte rápida. No obstante, los científicos advierten de que no pueden determinar si se trató de una agresión deliberada o de un accidente relacionado con la caza. Tampoco se ha encontrado ningún arma que permita confirmar la hipótesis, algo comprensible si se tiene en cuenta que la madera difícilmente se conserva durante decenas de miles de años. En cualquier caso, sabemos que los seres humanos fabricaban lanzas de madera desde hace al menos 400.000 años, por lo que su presencia en este contexto resulta perfectamente posible.Un diente fracturado revela una sorprendente historia de superviviencia (a) Costillas izquierdas, falanges de la mano derecha y ángulo inferior de la escápula izquierda (flecha blanca). (b) Escápula izquierda con detalle de la perforación analizada en el texto (flecha blanca). (c) Plano esquemático a escala del hallazgo; las flechas azules indican la dirección de los flujos de agua que depositaron los sedimentosPero la historia de Shanidar A no se limita a una posible muerte violenta. Uno de sus dientes presenta señales de haberse partido mientras todavía vivía. La fractura pudo deberse a un traumatismo facial importante, quizá causado por una caída o por un episodio de violencia. Lo más sorprendente es que sobrevivió a esa lesión durante al menos un año, y posiblemente más tiempo.La propia cueva de Shanidar aporta otra pista importante para comprender estas relaciones. En ella se han encontrado restos de 13 individuos neandertales, algunos asociados a posibles prácticas funerarias. La conocida hipótesis del "enterramiento de las flores", propuesta tras descubrir polen cerca de una sepultura, sigue siendo objeto de debate, pues algunos investigadores consideran que su presencia podría explicarse por la actividad de animales. Sin embargo, la repetida deposición de cuerpos en una zona delimitada de la cueva da a entender que aquel lugar tenía un significado especial para sus ocupantes. Estos neandertales estuvieron aislados más de 50.000 añosLos investigadores consideran que la ubicación de Shanidar A dentro de una agrupación de restos humanos podría indicar que su cuerpo fue depositado allí de manera intencionada. Aunque no es posible conocer con certeza las circunstancias de su muerte ni las prácticas de su comunidad, el descubrimiento ofrece una imagen compleja de la vida de los neandertales: un mundo en el que existían accidentes, posibles enfrentamientos violentos y lesiones graves, pero también relaciones sociales capaces de sostener a quienes necesitaban ayuda. Tras 75.000 años, los huesos de Shanidar A siguen revelando no solo cómo pudo morir, sino también cómo vivió entre los suyos.