iPhone Duo: no innova el que quiere, innova el que puede

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En enero de 2024 ya escribí que los fabricantes de smartphones plegables llevaban ya años intentando convencer al mercado de que tenían que cambiar de teléfono, pero que su éxito era más bien escaso: los llamados foldables eran prácticamente ua curiosidad de frikis, pero además, de frikis en la connotación mala de la palabra. Apple, mientras tanto, esperaba. La diferencia, planteaba entonces, era la que separa a quienes quieren imponer un formato de quienes pueden conseguir que el público lo adopte. Dos años después, el iPhone Duo permite volver sobre aquella idea. Y sí: esto es un «ya lo dije» de libro.Los datos exigen precisión. Los plegables no se han quedado por debajo del 1% que llegaron a alcanzar cuando escribí mi otro artículo para siempre: en 2025 se enviaron 18.2 millones en todo el mundo, un 6% más que el año anterior. Counterpoint registró un máximo trimestral del 2.5% de los envíos globales en el tercer trimestre de ese año. Avance real, sí, pero seguimos hablando de una minúscula fracción del mercado. En Europa, los plegables solo representaron el 1.5% de las ventas en el primer trimestre de 2025, con un crecimiento interanual del 4%.El problema nunca fue que la pantalla no pudiera doblarse. Los fabricantes han afinado bisagras, reducido el grosor y mejorado la resistencia. El problema es convencer a la mayoría de que las ventajas compensan el precio, el peso, las dudas sobre la durabilidad y el coste potencial de una reparación. En la primera mitad de 2026, antes de la llegada del Duo, los envíos globales de plegables cayeron un 21.6% respecto al mismo periodo del año anterior. La tecnología avanzaba, pero la demanda no.Y entonces Apple presentó su plegable. Las reservas del iPhone Duo ya se agotaron en cuestión de horas y las fechas de entrega se han desplazado hasta enero. Que sí, que sacamos poquitos para que parezca que nos los quitan de las manos, lo que queráis, pero ni Samsung ni otros han podido siquiera plantearse esa jugada de manera mínimamente creíble. Apple habla de una demanda «extraordinaria». Por supuesto, conviene no confundir una primera oleada de pedidos con una transformación del mercado: lo dicho, la oferta inicial era limitada, y hasta los analistas advertían de que unos pocos millones de unidades disponibles podían quedarse cortos ante el interés de los clientes más fieles, los llamados fanboys de Apple.La jugada, además, no consiste necesariamente en vender un plegable a todo el mundo. El Duo empieza en 1,999 dólares y puede superar los 3,000 según su configuración. IDC prevé que los plegables representen el 2.2% de los smartphones vendidos en 2026, pero el 6.9% de los ingresos del sector. Para Apple, basta con que una parte de quienes compraban el iPhone más caro esté dispuesta a pagar bastante más. No necesita reinventar el teléfono para todos: puede convertir un formato minoritario en una nueva categoría de lujo dentro de su propio ecosistema.El lujo, en este caso, incluye también el precio de equivocarse o ser un manazas. Cambiar la pantalla interior del Duo cuesta 999 dólares sin AppleCare+, y otros daños pueden llegar a los 1,500. Esa factura ayuda a entender por qué el formato sigue teniendo dificultades para salir del nicho: la experiencia puede resultar atractiva, pero también mucho más cara y arriesgada que la de un teléfono convencional. ¿Me compraré uno? Ni loco. Pero eso no quita que no me resulte admirable la capacidad de Apple para entrar en un segmento mucho más tarde que otros, y comerles directamente la parte más apetecible de la tostada, la parte del mercado en la que están los márgenes de verdad apetecibles. Impresionante. Así que sí: en 2024 acerté al señalar que los plegables no estaban convenciendo al mercado. No sabemos seguro aún si Apple puede cambiar ese resultado: las reservas demuestran que puede convertir la novedad en deseo y la escasez en expectación. La prueba de verdad llegará después, cuando veamos cuántos se venden una vez atendidos los primeros compradores, y si el formato deja de ser una curiosidad cara. Hasta entonces, el iPhone Duo confirma el poder de Apple para vender una aspiración, todavía no demuestra que todos quisiéramos un teléfono que se dobla. Pero sí que si Apple quiere vender algo, tiene las armas necesarias para convertirlo en símbolo y para triunfar donde sus predecesores no lo consiguieron. Y todavía muchos saldrán con eso de que «eso no es innovación» porque «no fueron los primeros». Ya, ya… algún día se leerán la definición y aprenderán. O no.