Un grupo de investigadores ha conseguido transformar arena del desierto en un material que deja pasar seis veces menos agua gracias a unas bacterias que producen celulosa. El resultado es una especie de "arena viva" cuyos granos permanecen unidos por fibras naturales. Eso sí, todavía no se ha probado si el procedimiento funciona fuera de un laboratorio.Según recoge ScienceAlert, el trabajo se ha publicado en la revista Carbohydrate Polymers y ha contado con investigadores de Khalifa University, Empa y ETH Zurich. Los científicos han desarrollado dos procedimientos diferentes para reducir la permeabilidad de la arena, uno haciendo crecer microorganismos directamente entre sus granos y otro introduciendo láminas de celulosa bacteriana entre distintas capas.Una red de fibras naturales consigue mantener unida la arena Bloques de arena reforzada con tejido microbiano que retiene su forma bajo el aguaLa arena tiene un problema bastante evidente si intentas utilizarla para cultivar: el agua se filtra con mucha facilidad entre sus granos, de manera que resulta complicado mantener la humedad. En regiones como Emiratos Árabes Unidos, donde el agua escasea, ya se investigan otras formas de obtenerla del aire. Este experimento intenta aprovechar mejor la que llega al suelo.Para hacerlo utilizaron una bacteria llamada Komagataeibacter medellinensis, capaz de producir celulosa, y dos cepas del hongo Schizophyllum commune. Al crecer dentro de la arena, los microorganismos generan fibras que conectan los granos y dificultan el paso del agua. Después de siete días, consiguieron formar una columna de seis centímetros que podía sacarse del molde y cortarse sin desmoronarse.Las pruebas mostraron que la arena tratada reducía el paso del agua a una sexta parte, aunque su capacidad de retención sólo aumentó del 20,2 % al 25,5 %. Son medidas distintas: el agua tarda más en atravesar el material, pero eso no significa que pueda almacenar seis veces más. Conviene hacer esta distinción para entender qué han conseguido realmente.Las láminas de celulosa consiguen una reducción todavía mayor Fotografía microscópica de las biofibras microbianas usadasEl segundo procedimiento utiliza la misma sustancia, aunque de otra manera. En lugar de hacer crecer los microorganismos dentro de la arena, los científicos introdujeron láminas de celulosa bacteriana entre sus capas, consiguiendo reducir la permeabilidad aproximadamente 28 veces. También comprobaron que el material soportaba mejor una carga de diez kilogramos que la arena sin tratar.Gustav Nyström, responsable del laboratorio de Materiales de Celulosa y Madera de Empa, explica que el procedimiento "crea una especie de material compuesto natural". La idea de utilizar microorganismos para modificar terrenos no es nueva: otras investigaciones emplean bacterias para transformar suelos, incluso con materiales marcianos. En ambos casos, la actividad microbiana cambia las propiedades del material original.Sin embargo, los resultados todavía tienen limitaciones importantes. Las bacterias necesitaron agua, nutrientes y oxígeno para crecer, y no lo hicieron uniformemente por toda la arena. Tampoco se han realizado pruebas con cultivos reales ni se sabe cuánto tiempo conservaría el material sus propiedades en condiciones desérticas. La posible reducción de la erosión provocada por el viento tampoco se ha medido.Tres de los investigadores, Blaise Tardy, M-Haidar A. Dali y Mohamed Hamid Salim, han declarado una solicitud de patente pendiente relacionada con el trabajo. Por ahora no existe una aplicación comercial anunciada y faltan pruebas fuera del laboratorio que permitan comprobar si esta arena modificada podría utilizarse para mejorar terrenos agrícolas en zonas desérticas.