Hace casi 1.000 años, un hombre sobrevivió a la invasión que cambió Inglaterra para siempre. Su tumba escondía una historia mucho más compleja de lo esperado
Un esqueleto enterrado poco después de la conquista normanda ha permitido reconstruir el rostro de un hombre del siglo XI. Sus huesos, su ADN y tres misteriosos bastones revelan una identidad que desafía las fronteras medievales.