Resulta muy curioso ver en el bajo de un edificio de viviendas en pleno corazón del barrio de Chamberí de Madrid, en el número 68 de la calle Zurbano, un museo. Bueno, en realidad, la ampliación de un museo. Y no un museo cualquiera, sino uno de los más queridos de la capital. El Museo Sorolla es una de las pocas casas-museo que hay en nuestro país. A un lado se halla la embajada de Perú; al otro, una floristería. Tiene seis plantas de viviendas encima y dos más debajo . En 2009, el Ministerio de Cultura adquirió por 5,4 millones de euros un local en la primera planta del edificio, de unos 490 metros cuadrados, donde llevan ya años instaladas las oficinas del museo, y un local comercial en la planta baja de unos 1.698 metros cuadrados de superficie útil (2.050 construidos). Era un taller de reparación de vehículos y concesionario de Volvo que estaba abandonado. Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano han llevado a cabo aplaudidos proyectos de rehabilitación y ampliación de museos: el Nacional de Escultura de Valladolid, el Madinat al-Zahra en Córdoba, el San Telmo de San Sebastián, el Arqueológico de Múnich o el Carmen Thyssen de Sant Feliu de Guíxols, aún por inaugurar, entre otros. Durante los dos últimos años, Nieto Sobejano Arquitectos, ganadores del concurso arquitectónico para la rehabilitación y ampliación del Museo Sorolla, convocado en 2016 por el Ministerio de Cultura, han llevado a cabo la primera de las dos fases del proyecto. Este se desarrolló de 2017 a 2020. Ese año llegó el covid y paralizó nuestras vidas. También, la ampliación del Museo Sorolla. La primera fase , que se abre al público este jueves, es la ampliación del museo. La inversión total ha sido de 13,1 millones de euros . A la compra de los dos espacios, se suma la inversión en la ejecución de la obra (6,7 millones) y 933.410 euros en equipamientos. El Sorolla es uno de los 16 museos estatales dependientes del Ministerio de Cultura. Sorprendía que no acudiera a la presentación a la prensa este miércoles el ministro de Cultura, Ernest Urtasun , para sacar pecho. Y es que, según la ley orgánica de régimen electoral general, «desde la convocatoria de las elecciones y hasta la celebración de las mismas queda prohibido cualquier acto organizado o financiado, directa o indirectamente, por los poderes públicos que contenga alusiones a las realizaciones o a los logros obtenidos». Se quedó el ministro, por tanto, compuesto y sin museo que inaugurar. Hay dos arquitecturas bien diferenciadas en esta ampliación, como explican Nieto y Sobejano. Por un lado, la de la fachada y el vestíbulo de acogida, que comparte espacio con el muelle de carga y descarga gracias a un panel móvil, que se abre y se cierra según las necesidades. Se ha querido evocar el pasado industrial de este lugar como taller de coches. El acero está presente en la puerta de entrada y en la nueva identidad gráfica del museo: el nuevo logotipo , diseñado por el estudio Vélera, se ha creado a partir de un sello que utilizó el propio Sorolla, reinterpretando su apellido con una tipografía contemporánea. La zona de carga y descarga conecta directamente con el taller de restauración y los almacenes. Cuando esté abierto el museo completo, la puerta de entrada de la calle Zurbano estará destinada a los grupos, personas con discapacidad motora y la carga y descarga de obras de arte. De momento, y hasta que no finalicen las obras de rehabilitación de la casa museo (no hay aún cerrada fecha de apertura), ésta será puerta la entrada para ver los nuevos espacios de la ampliación y la exposición con que se inauguran las flamantes salas de exposiciones temporales (330 metros cuadrados) . Cuando acabe todo el proyecto, el público general seguirá entrando por el número 37 de la calle Martínez Campos. La muestra 'Tras la casa del artista. Arquitecturas del Museo Sorolla (1905-2026)', comisariada por Covadonga Blasco, evoca a través de fotografías, planos, maquetas y pinturas, la evolución de este museo. Un vídeo nos muestra una imagen inédita de la casa-museo, desnuda. Antes de entrar en la exposición cuelga en una pared el cuadro 'Desde el ventanal del estudio', de Sorolla. Muestra uno de los cambios que el pintor valenciano introdujo en su casa: abrió en 1913 un gran ventanal, de más de cuatro metros de altura, en su taller, que daba al jardín de la vecina, la actriz María Guerrero. El artista lo llamaba 'el ventanón'. Fue tapiado años después. No se ha podido recuperar. Nieto y Sobejano han querido hacer un guiño replicando, con un lenguaje contemporáneo, tres espacios de la casa histórica : los jardines, el patio andaluz y los estudios del pintor. La intención no era reproducirlos literalmente, sino reinterpretar sus características. Se ha creado un patio con plantas y un lucernario, que evoca, también en proporciones, el patio andaluz de la casa-museo y por donde se cuela igualmente la luz natural. No en vano, a Joaquín Sorolla se le conoce como 'el pintor de la luz'. Aquí cambian ya los materiales. De la arquitectura industrial se pasa a unos materiales más cálidos: madera de roble y piedra de basalto... También hay un guiño al taller de Sorolla en las cuatro nuevas salas de exposiciones: una sucesión de espacios paralelos que cuentan con cubiertas a dos aguas y grandes lucernarios. Replican como un espejo las proporciones de las salas del taller del pintor. Finalmente, la cubierta ajardinada, que no será visitable, pero sí visible por los vecinos del inmueble, evoca el jardín de la casa original. En realidad, son tres los jardines. Fuensanta Nieto subraya la dificultad de este proyecto: pasar de una arquitectura doméstica a otra pública, a un museo. La ampliación cuenta además con un área de acogida (104 metros cuadrados), almacén de obras , de 187 metros cuadrados, que, mientras duren las obras de la casa-museo, acogerán los 9.500 bienes culturales de la colección; un taller de restauración (57 metros cuadrados) y un auditorio polivalente (161 metros cuadrados). La superficie de la ampliación es, pues, mayor que la de la casa museo (1.431 metros cuadrados útiles, 1.723 construidos). El museo no contaba hasta ahora con taller de restauración, ni auditorio, ni muelle de carga y descarga. Advierte Fuensanta Nieto el reto y la complejidad técnica de trabajar en un edificio con seis plantas por arriba y dos por debajo. Cruz y Ortiz tuvieron una agria polémica con los ciclistas en el Rijksmuseum de Ámsterdam; David Chipperfield, con el tráfico rodado en Faro Santander. ¿Cómo ha sido su relación con los vecinos de Zurbano, 68? « La relación con los vecinos ha sido estupenda, casi siempre . Se ha creado un jardín en las cubiertas, se ha retranqueado la altura de las mismas... La entrada al museo está separada de la entrada al edificio, que es independiente. No hemos molestado. Los vecinos han sido muy generosos. A los de abajo sí les hemos molestado mucho. Hubo que reforzar la estructura, entró agua...», confiesa Fuensanta Nieto. Durante la segunda fase del proyecto , que también llevará a cabo el estudio Nieto Sobejano Arquitectos, la casa histórica permanecerá cerrada al público. El punto de conexión entre esta y los nuevos espacios es una gran puerta de cristal que se abrió en la sala 1 del antiguo taller de Sorolla. Ahora está cerrada y hace las veces de ventana. Fue lo más debatido del proyecto. Los arquitectos serán muy respetuosos y se mantendrá el carácter y el valor patrimonio de la casa . La rehabilitación integral de la misma consistirá en la renovación de sus instalaciones, nuevos sistemas de control climático... Además, habrá una restauración integral de los jardines , en colaboración con el Instituto del Patrimonio Cultural de España. La intención es respetar al máximo el edificio histórico. «Se mantendrá la pátina del tiempo», advierten los arquitectos. Solo se cambiará lo estrictamente necesario. La casa-museo también acogerá una tienda y una cafetería. Además, habrá un ascensor, que estará oculto. «Es un edificio patrimonial, hay que actuar en él con bisturí . Debemos tener la máxima garantía en el menor tiempo posible», advierte Enrique Varela, director del Museo Sorolla . Tiene claro que «esta nave necesita dotarse de nuevos presupuestos, de una nueva estructura de personal. Hay que reforzar el personal de atención al público y de vigilancia. No puede tener la carrocería de un Ferrari con el motor de un 600 ». Tras las elecciones del 29 de noviembre sabremos con quién tendrá que negociar estas cuestiones al frente del Ministerio de Cultura. Clotilde García del Castillo, esposa de Sorolla , legó al Estado español en su testamento la casa y la colección del artista. El auditorio, con capacidad para 80 personas, lleva su nombre. Joaquín Sorolla compró en 1905, tras sus exitosas exposiciones en Estados Unidos, terrenos en el Ensanche norte de Madrid (Paseo del General Martínez Campos) y después el solar colindante. La casa fue encargada en 1910 al arquitecto Enrique María Repullés . Se lo recomendó Mariano Benlliure. Quedó terminada en 1911. Cuenta con una arquitectura muy ecléctica. Sorolla intervino muy estrechamente en su construcción. Se involucró especialmente en la decoración del interior y en el diseño de los jardines, donde quiso evocar los del Generalife y los del Alcázar de Sevilla. Se convirtió en museo en 1931 y abrió al público un año después. Ha sido objeto de cuatro reformas en los años 40, 50, 80 y 2000, pero todas parciales. Esta es la primera integral en toda su historia. Nace el Museo Sorolla del siglo XXI.