Lidia Chacón y Ana María Morcillo han estado 16 y 14 años, respectivamente, prestando orientación laboral a parados en una oficina del Servicio Andaluz de Empleo (SAE). Tras una larga trayectoria encadenando contratos de interinidad en la agencia pública autonómica, ambas lograron ganar dos plazas fijas presentándose a sendos concursos de méritos. Pero la ironía de su historia es que la estabilidad laboral, lejos de tranquilizarlas, ha dado un vuelco de lo más amargo a sus vidas: de ser asesoras de empleo y convertirse en personal laboral fijo de la Junta de Andalucía , han pasado a estar en la calle, sin trabajo y con las cuentas bancarias embargadas tras exigirles la Administración la devolución de las nóminas abonadas desde... Ver Más