Yago Rodríguez, analista militar: «Si tenéis manuales de estrategia de 2020, pues tiradlos a la basura»

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La forma de entender la guerra no para de cambiar, y cada vez más rápido. Lo que estamos viendo en Ucrania, entre llanuras abatidas por la artillería y las trincheras, ha echado por tierra lo que antes parecía inamovible. Ya no manda la maniobra rápida con columnas de blindados ni esa superioridad aérea con los aviones de combate; hoy todo eso choca de frente contra un cielo saturado de drones que delatan cualquier movimiento sobre el terreno.Quien quiera entender qué ocurre de verdad en el frente tiene que acudir a quienes lo analizan todo con lupa, rigor y datos contrastados. Uno de los divulgadores que lleva tiempo haciéndolo es Yago Rodríguez, un analista militar que cuenta con muchos vídeos en su canal de YouTube. Sus intervenciones abordan temas de fondo que no suelen dejar indiferente a nadie.Cuando la estrategia de hace apenas un lustro queda completamente desfasada En uno de los vídeos que publicó hace algún tiempo, titulado "El prisionero ruso que filtró los códigos Monolith para sobrevivir", resumía este paradigma con una frase contundente: "Si tenéis manuales de estrategia de 2020, pues tiradlos a la basura". Para empezar, la retaguardia clásica ha desaparecido. Antes se asumía que a diez kilómetros de la primera línea una unidad estaba a salvo, pero hoy esa distancia se ha convertido en una zona muy vigilada las 24 horas del día. A esto se suma que las trincheras se han convertido en una auténtica ratonera. Los drones FPV ya no atacan únicamente a la artillería, sino que se cuelan por puertas o ventanas para detonar en el interior de los refugios. Además, mover tropas agrupadas equivale a un suicidio inmediato.Sobre esto, Yago Rodríguez pone de ejemplo en su vídeo la odisea de Denys (Bars) y Dmytro (K2), dos combatientes de la 93.ª Brigada Mecanizada ucraniana. Ambos pasaron 130 días, que se dice pronto, completamente cercados en el sótano de una casa en ruinas en Rusin Yar. En un perímetro donde cualquier vehículo de apoyo que intentara acercarse era destruido al instante, lograron sobrevivir gracias a los drones que volaban en la oscuridad para arrojarles desde el cielo garrafas de agua, comida, baterías para la radio e incluso tabaco. Ucrania trabaja en un dron capaz de alcanzar 415 km/h que está pensado para contrarrestar los drones rusos Geran-3 y Geran-4, entre otrosLa historia va más allá cuando entra en juego otro protagonista: Danyl Sychov, un soldado ruso de 23 años que se rindió ante ellos tras fracasar su asalto. Como evacuarlo hacia la retaguardia era una misión imposible, los dos ucranianos tomaron una decisión muy humana: meterlo en el refugio y convivir con él. Durante semanas, el prisionero ayudó a apuntalar las paredes con sacos de arena y compartió las frecuencias y códigos de su unidad, permitiendo a sus captores anticipar los bombardeos enemigos. El desenlace no llegó con una columna de tanques, sino a bordo de un quad con remolque.Al final, por mucho que la tecnología haya reescrito las reglas, el factor determinante sigue siendo el de siempre: la cabeza del soldado. La resistencia psicológica en condiciones infrahumanas, la capacidad de improvisar sobre la marcha y la empatía en una situación límite es algo que ningún algoritmo, y desde luego ningún manual, será capaz de prever.