Las estafas románticas no son nada nuevo, pero la inteligencia artificial las ha llevado a un nuevo nivel, ya que resulta cada vez más difícil detectar cuándo alguien está intentando engañarnos. Lo que empieza como una conversación aparentemente inocente puede acabar convirtiéndose en una auténtica pesadilla. Eso es precisamente lo que le ocurrió a Leslie, una mujer que llegó a creer que mantenía una relación sentimental con Jon Bon Jovi. Durante casi un año, pensó que detrás de aquellos mensajes estaba el famoso cantante estadounidense. La realidad fue muy distinta: perdió una gran cantidad de dinero y estuvo a punto de quedarse sin casa.Su historia forma parte de Super Scam Me, un documental en el que la periodista de investigación Mariana van Zeller, ganadora de un premio Emmy, se adentra en el mundo de las estafas digitales. A través de diferentes testimonios, la producción muestra cómo actúan los estafadores y hasta dónde pueden llegar para ganarse la confianza de sus víctimas. Porque, en muchos casos, el engaño no empieza con una petición de dinero, sino con unas conversaciones, unas palabras amables y la sensación de haber encontrado a alguien especial.Una falsa historia de amor con Jon Bon Jovi En el caso de Leslie, el estafador se hizo pasar por Jon Bon Jovi y consiguió que ella creyera que entre ambos existía una relación real. Con el paso del tiempo, aquel vínculo fue adquiriendo cada vez más importancia en su vida. Cuando descubrió que todo era una mentira, las consecuencias fueron devastadoras. No solo tuvo que afrontar las pérdidas económicas, sino también el golpe emocional de descubrir que la persona en la que había depositado su confianza nunca había sido quien decía ser. A eso se sumó el miedo a perder su hogar.La inteligencia artificial ha complicado todavía más la lucha contra este tipo de fraudes. Hoy en día, los delincuentes pueden utilizar fotografías manipuladas, vídeos falsos e incluso recreaciones de voz para hacerse pasar por otras personas. Los llamados deepfakes permiten crear contenidos cada vez más reales y convincentes, lo que dificulta distinguir a una persona real de alguien que está utilizando una identidad falsa.El engaño emocional, la clave de las estafas románticas Las estafas románticas están a la orden del díaMariana van Zeller insiste en que no se debe culpar a las víctimas de haber caído en estos engaños. Cualquiera puede encontrarse en una situación así. Los estafadores saben cómo aprovecharse de los sentimientos y juegan con emociones tan humanas como el amor, la ilusión o el miedo a perder a alguien. Poco a poco, construyen una relación de confianza hasta conseguir que sus víctimas bajen la guardia. Cuando finalmente piden dinero, la petición puede parecer perfectamente razonable dentro de esa relación ficticia. Después de descubrir lo ocurrido, Leslie decidió hacer algo para evitar que otras personas pasaran por lo mismo. Ahora denuncia perfiles falsos en redes sociales como Facebook e Instagram y trata de advertir a otros usuarios. No obstante, se ha encontrado con un problema importante: muchas de las cuentas que señala siguen activas durante meses, a pesar de las denuncias. La "estafa romántica" que le ha costado 140.000 euros a una alicantinaPara Mariana van Zeller, casos como este dejan claro que no basta con pedir a los usuarios que tengan cuidado. Las compañías detrás de las redes sociales, los bancos y las autoridades también deben implicarse, mejorar sus sistemas de detección y actuar con mayor rapidez. Al mismo tiempo, es muy importante aprender a reconocer las señales de alarma y desconfiar de cualquier persona que, incluso después de meses de conversaciones, termine pidiendo dinero.