El triángulo vicioso

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Si las elecciones se deciden por los 160.000 votos de españoles sobrevenidos como dudosos descendientes del exilio sería un fracaso de la derecha, incapaz de aprovechar el declive de un Gobierno herido con claros síntomas de hallarse ante su fin de ciclo. La ventaja abismal de la oposición al comienzo de la campaña debería ser suficiente para disipar el miedo a una sorpresa en el escrutinio, por muchos trucos que el presidente pueda desplegar con el poderío de su formidable aparato propagandístico. Pero ese sufragio, bien distribuido –hay localidades con más inscritos en el registro CERA que vecinos–, puede arañar en algunas provincias unos cuantos escaños que al menos atemperen el previsible descalabro del sanchismo, incluso aunque el porcentaje de... Ver Más