Llega el otoño y la fuerza del amor hace que todo sea un baile. Este octubre rojo es una canción de Rusowsky que hace mover las caderas de quienes no pueden mirar atrás porque se amontonan los finados. A ritmo de hip hop se dice al príncipe: «Baila, príncipe, baila», porque ya lo demás no importa. Si París era una fiesta, España es un 'after' donde la botellita de agua se paga a siete euros. En la calle hay ruido y confusión. Se avecinan concentraciones y ecos que vienen del norte en forma de incendios y caras de asombro. La imagen de nuestro tiempo ha ocurrido en Marsella, donde la turba que reivindicaba una educación mejor saqueó la tienda de... Ver Más