Sir Roland Walker, general y jefe de Estado Mayor británico, señala cuál es el futuro de la tecnología de defensa: «se trata de construir un ejército más inteligente y mucho más letal, porque podemos hacerlo»

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El futuro de la defensa europea pasa por combinar tecnología avanzada, capacidad industrial y sistemas no tripulados. Así lo defendió Sir Roland Walker, jefe del Estado Mayor del Ejército británico, durante su intervención en la Conferencia Internacional de Vehículos Blindados de 2026.El general considera que los conflictos actuales obligan a replantear la manera de organizar, equipar y desplegar las fuerzas terrestres. La guerra de Ucrania ha demostrado que los drones relativamente baratos, los sistemas de precisión y la información en tiempo real pueden neutralizar equipos mucho más costosos y transformar el campo de batalla.Ucrania cambia las reglas de la guerra moderna«No se trata de tener un ejército más grande, sino de construir un ejército más inteligente y mucho más letal, porque podemos hacerlo», afirmó Walker, al explicar la estrategia británica para adaptar sus capacidades militares a las nuevas amenazas.El responsable militar señaló también la importancia de Rusia y China en el deterioro del entorno de seguridad internacional. A su juicio, Londres y sus aliados deben prepararse para escenarios de alta intensidad y reforzar tanto la disuasión como su capacidad para producir armamento y reponer rápidamente las pérdidas.La prioridad, por tanto, no consiste únicamente en adquirir nuevas armas. También exige una industria de defensa capaz de aumentar la producción, acelerar el desarrollo tecnológico y garantizar el suministro de equipos en caso de guerra.La estrategia 20:40:40: drones, sistemas desechables y blindadosUno de los elementos centrales del plan presentado por Walker es el modelo 20:40:40, diseñado para distribuir la capacidad ofensiva entre tres categorías de sistemas militares.El 20 % correspondería a plataformas tripuladas y resistentes, como carros de combate, vehículos blindados y helicópteros de ataque. El 40 % procedería de sistemas no tripulados que puedan asumir misiones de riesgo, mientras que el 40 % restante dependería de equipos consumibles y municiones relativamente baratos, disponibles en grandes cantidades.Walker también destacó la colaboración con Google para desarrollar una infraestructura segura que permita integrar información de inteligencia con herramientas avanzadas de inteligencia artificial. Según explicó, esta tecnología puede mejorar el análisis de datos y la rapidez de las decisiones operativas.Además, el Ejército está impulsando la adquisición acelerada de sistemas mediante la Task Force Rapstone, una iniciativa destinada a incorporar con rapidez equipos que respondan a las necesidades identificadas por los mandos y a las lecciones aprendidas en Ucrania.Los vehículos blindados seguirán siendo fundamentalesPese al protagonismo de los drones, Walker advirtió de que los vehículos blindados continuarán siendo imprescindibles. La modernización tecnológica no sustituirá por completo a los carros de combate ni a los vehículos que transportan y protegen a los soldados.El general reconoció que existen retrasos y dificultades en algunos programas, pero insistió en la necesidad de mantener capacidades terrestres robustas y adaptarlas a una arquitectura de combate digitalizada.En definitiva, el Ejército británico pretende integrar soldados, vehículos, inteligencia artificial y armas no tripuladas en una fuerza conectada y capaz de responder con rapidez. La ambición de Walker es transformar las lecciones del conflicto ucraniano en una ventaja militar concreta, sin perder de vista que la tecnología necesita financiación, industria y preparación humana para resultar decisiva.