El ser humano ha soñado con surcar los cielos desde el origen de los tiempos. La humanidad alzó la vista hacia el azul celeste del horizonte para envidiar el vuelo de las aves y diseñó aviones de todo tipo, globos aerostáticos, avanzados helicópteros de combate, complejos drones militares e incluso jetpacks que nos invitan a transformar el surrealismo de la encarnizada batalla contra las leyes de la gravedad en una realidad constante evolutiva. Pero cuando Marty McFly visitó por primera vez la ciudad de Hill Valley —mañana, día 21 de octubre, se celebra el Día de 'Regreso al Futuro'—, jamás hubiera imaginado que la humanidad iba a tardar más de una década de lo previsto en diseñar sus primeros coches voladores. Y mucho menos que iniciaríamos esta fascinante aventura hacia el futuro en los cielos gracias a un vehículo con una "rudimentaria" tecnología de propulsión de gas frío y... sin condensador de fluzo.Los secretos del Roadster de segunda generación de TeslaDespués de casi una década de promesas y de posponer su entrada en escena, Tesla ha anunciado recientemente la llegada de su primer vehículo eléctrico volador, el Tesla Roadster, un superdeportivo capaz de alcanzar una velocidad de más de 370 km/h y elevarse a una altura de unos 8 metros con un sistema de cohetes de propulsión diseñado por SpaceX.Mientras esperamos a que el Roadster de Tesla inicie su producción en 2028, Elon Musk ya ha adelantado que "el futuro será inolvidable". Aunque todavía quedan muchas incógnitas que resolver antes del lanzamiento del deportivo eléctrico de Tesla y bajo que condiciones podrá circular por carretera.Una de las claves del Roadster de segunda generación de Tesla reside en su sistema de propulsión, inicialmente desarrollado para aumentar la aceleración del vehículo. Lars Moravy, vicepresidente de ingeniería de Tesla, ha participado en una entrevista con Hagerty para hablar sobre cómo funciona la tecnología del Roadster que permite al vehículo realizar estas maniobras que desafían las leyes de la gravedad y que parecen, más bien, sacadas de videojuegos de carreras de coches. Según las palabras del ingeniero jefe de Tesla, a la compañía le pareció "una buena idea utilizar el nitrógeno como combustible". La versión Thrust del Roadster de Tesla dispone de un depósito de nitrógeno de 200 litros y cuatro propulsores traseros. La variante Rocket incorpora otros 400 litros de capacidad y hasta diez propulsores adicionales. Sus tanques almacenan nitrógeno comprimido a alta presión para generar el empuje necesario para elevar el vehículo por los aires.Adicionalmente, el vehículo eléctrico de Tesla comparte algunas piezas con Optimus, el robot humanoide con estética de 'Star Wars' de Tesla. También cuenta con dos motores eléctricos que transmiten la potencia a las ruedas traseras. Según Lars Moravy, superan conjuntamente 1 megavatio de potencia y los 1.400 Nm de par.Por otro lado, el Roadster incorpora cuatro ventiladores que generan succión para mantener el vehículo pegado al asfalto. Este sistema resulta especialmente útil a velocidades bajas, cuando la aerodinámica por sí sola no proporciona suficiente agarre. Según el ingeniero jefe de Tesla, permite superar las 2 G de fuerza lateral en determinadas condiciones.