Hay platos que justifican por sí solos una visita. En el caso de la Taberna La Bodega , una de las barras más conocidas del centro de Córdoba, ese papel lo desempeñan unas anchoas que han conquistado a generaciones de clientes y que siguen elaborándose de forma artesanal. Llegan en salazón al establecimiento y es allí donde el equipo las limpia, las soba una a una y las conserva en aceite, un proceso poco habitual que marca la diferencia en el resultado final. Con más de cuarenta años de historia en la calle Alhaken II y actualmente bajo la dirección de Javier Chamorro , La Bodega se ha consolidado como uno de esos establecimientos donde el producto y el tapeo tradicional siguen siendo los grandes protagonistas. Aunque su carta reúne numerosos clásicos de la gastronomía cordobesa, son precisamente las anchoas las que se han convertido en su seña de identidad. Lejos de servir un producto ya preparado, en La Bodega las anchoas llegan en salazón y es el propio equipo del establecimiento el que se encarga de todo el proceso de elaboración. Tras limpiarlas cuidadosamente y retirar las espinas, las soban de manera artesanal antes de conservarlas en aceite , respetando todo su sabor y consiguiendo una textura especialmente delicada. Ese trabajo manual, que requiere tiempo y precisión, es uno de los secretos por los que este bocado se ha convertido en uno de los más demandados por quienes frecuentan la taberna. No es extraño ver cómo muchos clientes comienzan su comida con una ración de estas anchoas antes de continuar con el resto de propuestas de la casa, convirtiéndolas en un imprescindible de la experiencia gastronómica. La fama de estas anchoas ha trascendido incluso entre los aficionados a la gastronomía. El divulgador gastronómico cordobés @juusogastro las destacaba recientemente en sus redes sociales, donde aseguraba que «la auténtica joya de la casa son sus anchoas , sobadas por ellos mismos: delicadas, sabrosas y un auténtico bocado de felicidad». Ese reconocimiento se suma a la trayectoria de un establecimiento que lleva más de cuatro décadas formando parte del paisaje gastronómico de Córdoba. Desde su apertura, La Bodega ha mantenido una propuesta basada en el producto, el tapeo clásico y una barra donde conviven vecinos habituales y visitantes que buscan descubrir algunos de los sabores más auténticos de la ciudad. Precisamente esa fidelidad a las elaboraciones tradicionales, unida al cuidado por el producto, ha convertido a sus anchoas en una de las especialidades más reconocidas del local y en uno de esos bocados que muchos consideran imprescindibles en Córdoba.