Cincuenta minutos bastaron para agotar las entradas del cartel de más luminosa expectación del verano taurino. Menos de una hora para abarrotar con diez almas la plaza que consagró Joselito con una frase de azulejo de Mensaque. Era el segundo de los cuatro paseíllos de «¡Jo-sé-An-to-nio!», esta vez al lado de Roca Rey. Y se palpaba en el ambiente. Un 'No hay billetes' verdadero, de esos en los que no cabe ni la punta de un alfiler. De locura por las calles y en los tendidos, en los bares y en los aparcamientos. Más cerca de Jerez que de la localidad portuense dejó alguno el coche. Y allí donde se comen las papas enteras siguen retumbando los oles con la... Ver Más