La IA resolvió uno de los grandes problemas de la ciberseguridad, encontrar fallos, pero creó uno peor: nadie da abasto para parchear tantos

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Durante décadas, hallar una vulnerabilidad seria en un software grande requería tiempo, expertos y bastante suerte. Ahora un puñado de modelos de inteligencia artificial encuentra cientos de fallos en cuestión de semanas. El problema es que el software se está volviendo más seguro a un ritmo que los propios humanos ya no pueden acompañar