Sembrar una planta en gravedad cero ya es difícil. Lograr que esa planta produzca semillas, y que esas semillas germinen y produzcan otra generación más sin volver nunca a la Tierra, es otro nivel completamente distinto. China acaba de dar ese segundo paso, y podría ser la diferencia entre depender por completo de la Tierra o no cuando la humanidad llegue a Marte