Sánchez pasó hace unos días por Francia, precisamente el 14 de julio de su Fiesta Nacional, declarándose «muy avergonzado». Trasladó ese mensaje al primer ministro y a Madame Macron. Se llevaba la mano al pecho, compungido, posando con pesadumbre. Esa vergüenza al parecer insoportable se debía al chascarrillo torpón de Rajoy en el Mundial. Sus interlocutores parecían perplejos, sin dar crédito a la actuación teatrera, quitándole con gestos toda importancia: «Bah, une boutade!» parecían decir quitándole hierro sin más. El primer ministro Sébastien Lecornu, ante tanta sobreactuación, se reía e insistía: «No problem!»… Pero Sánchez no desistía de la mascarada, tocándose al pecho para poner el foco en esa mano como la del caballero del Greco haciendo voto solemne. Nunca... Ver Más