Si hay una marca capaz de ponerle luces RGB a un gadget y no caer en los tópicos propios del gaming, esa es Razer. Es increíble cómo los de Singapur logran aplicar la "capa gamer" a cosas tan mundanas como una alfombrilla de ratón o un micrófono de sobremesa, pero eso sí, siempre de una forma sobria y que no sacrifique la experiencia de uso. Porque cuando Razer pone luces a algo, lo hace a su manera.La Razer Soma Chroma no es la primera silla gamer con luces del mercado, pero sí la única que integra este elemento sin que se convierta en un innecesario centro de atención. Así, en lugar de cubrir el respaldo o la base de la silla con tiras LED visibles desde cualquier ángulo, Razer ha optado por dos discretas tiras de luz situadas en la parte trasera del respaldo. El resultado es una iluminación ambiental que apenas percibe quien está sentado, pero que transforma por completo el aspecto del escritorio y del setup. Estas luces se integran además en una silla que, como tal, funciona por sí misma, como si fuera una Iskur o una Enki cualquiera.Estamos ante una silla gaming con un diseño y una calidad de construcción muy cuidados que, si bien gana muchos puntos gracias al sistema de iluminación, no hace de este su razón de ser. Después de probar la Razer Soma Chroma durante varios días, lo tengo claro: primero es una grandísima silla, cómoda para jugar o trabajar durante horas, y después llegan las luces.A partir de aquí, toca pensar en los pasos, pequeños pero firmes, que Razer lleva un par de años dando en este nicho tan específico como es el mobiliario gaming inmersivo. Viendo lo que pasó con Razer Freyja, la primera almohadilla háptica HD del mundo, quién sabe a dónde llegará esta Razer Soma Chroma y lo que veremos en próximos lanzamientos.Tabla de contenidos Razer Soma Chroma, opinión y puntuación Precio y dónde comprar la Razer Soma Chroma Ficha técnica Montaje y primeras impresiones con el diseño: sigue siendo una silla de Razer Ergonomía: es exactamente lo que tu cuerpo necesita Y se hizo la magia: así funcionan las luces de la Razer Soma Chroma ¿Vale la pena la Razer Soma Chroma?Razer Soma Chroma, opinión y puntuación Razer Soma Chroma 89 / 100 Pros Magnífica calidad de construcción: está hecha para durar Cómoda y con una ergonomía muy trabajada Las luces no son para todo el mundo pero sin duda suman Contras Un cojín reposacabezas desmontable habría estado bien Aunque es válida para usuarios altos, a partir de los 190 centímetros puede quedarse pequeña El ecosistema de apps y programas de Razer puede resultar abrumador Precio y dónde comprar la Razer Soma ChromaLa manera más fácil de hacerse con la Razer Soma Chroma es a través de la web oficial de Razer. Allí se puede comprar a un PVP de 529,99 euros con el envío ya incluido, mismas condiciones que encontramos en PcComponentes, la otra tienda online en la que se vende la nueva silla de Razer. Razer Soma Chroma PcComponentes 529,99€ Envío Gratis * Precio a fecha de publicación del artículo. Puede variar sin previo aviso.Ficha técnicaAunque aquí abajo puedes hacerte una idea más exacta de qué incluye y cómo está fabricada la Razer Soma Chroma, recuerda que tienes las specs al completo en la web de la marca. Características Razer Soma Chroma Peso 24,5 kilos Carga máxima de 150 kilos Construcción Estructura de acero reforzado Base de acero lacada en polvo de 5 estrellas Mecanismo de inclinación de mariposa Acabado Tapizada en tela negra impermeable Relleno Espuma de doble densidad curada en frío Ergonomía Reposabrazos 2D (altura y giro) Reclinable hasta 155 grados Otras funciones Conectividad vía Razer HyperSpeed Wireless (2,4 GHz) y Bluetooth Incluye iluminación RGB compatible con Razer Chroma PVP 529,99 euros Montaje y primeras impresiones con el diseño: sigue siendo una silla de RazerMontar la Razer Soma Chroma no es distinto de montar cualquier otra silla de Razer. Vamos a encontrarnos con una caja gigantesca que contiene la silla dividida en varias partes. Nos ponemos los guantes de tela que la marca siempre incluye, cogemos la herramienta y los tornillos y, siguiendo los escasos pasos que indica el folleto, tendremos montada la silla en menos de 10 minutos. Ruedas, estructura inferior, tronco, cuerpo, respaldo, reposabrazos y listo. No tiene ninguna complicación. La silla puede reclinarse hasta los 155 grados mediante una palanca lateral / Fotografía de Rubén UlloaPor supuesto, el tema de la iluminación tampoco nos causará ningún dolor de cabeza: como los RGB están perfectamente integrados en la silla, bastará con conectar la Razer Soma Chroma a la fuente de alimentación con un cable USB-C. O bien la enchufamos directamente al PC o bien optamos por una powerbank, así de fácil (más adelante hablaré de ello).Una vez tenemos la silla montada y posicionada, toca lo importante: ¡sentarse en ella! Luces aparte, las primeras sensaciones con la Razer Soma Chroma me son tremendamente familiares. Con los años, son unas cuantas las sillas de Razer que he probado y tengo que admitir que, con independencia del precio, la calidad de construcción y el diseño están a otro nivel. Y como era de esperar, esta Razer Soma Chroma no iba a ser menos. El plástico solo aparece para proteger la trasera de la silla y esos mecanismos más sensibles / Fotografía de Rubén UlloaConstruida sobre un armazón de acero reforzado, la silla se siente premium en todo momento. Bastan un par de días de uso para darse cuenta de que ha sido hecha para durar. Se nota su peso, la estabilidad de la base de acero, la rigidez del respaldo, su arco lumbar cuidadosamente diseñado... Tengo claro que se trata de un producto muy bien pensado y con unos materiales y una construcción perfectamente ajustados a su precio: Razer hace valer cada uno de los 529 euros que cuesta.También su aspecto es el que es. Por mucho que tengamos el extra de las luces, su estética no es para nada estridente, manteniendo las líneas limpias que caracterizan a todas las sillas de la marca. Así, lo único que destaca es la anchura superior del respaldo, coronada por el habitual logo verde fosforito de Razer. El resto es discreto y elegante. Decir también que la silla se vende en un único color negro, por lo que no habrá posibilidades de que desentone en cualquier estancia, ya sea una "cueva gamer" o una oficina gris y aburrida. Por mucho que tenga luces, las "vibras" gaming están bastante contenidas / Fotografía de Rubén UlloaNo tengo ninguna duda de que a su estética universal ayuda el tapizado que ha escogido Razer. Se trata de una tela gruesa similar al neopreno que, francamente, solo puedo calificar de acierto total. Además de ofrecer un tacto mucho más agradable, transpira mejor cuando sube la temperatura, evitando esa sensación de quedarse pegado al asiento tras varias horas de uso. A tener en cuenta, eso sí, que no es del todo impermeable, por lo que hay que tener cuidado con los líquidos. Aunque en un primer momento los repele, al final acaban pasando a la silla. Debajo de ese tapizado encontramos una espuma de doble densidad curada en frío, una de esas especificaciones que sobre el papel pueden sonar a simple marketing, pero que en la práctica marcan la diferencia. Tenemos un asiento con una firmeza muy bien calibrada. Aunque de primeras se siente blando, la realidad es que este cojín se asienta sobre una base mucho más firme pensada para repartir el peso de nuestro cuerpo de manera uniforme. Este "doble relleno" evita que nos hundamos y al mismo tiempo ayuda a que el asiento conserve siempre la misma forma, algo que no siempre ocurre con las sillas de este estilo. El logo de Razer aparece a la altura de la cabeza, tanto en el interior como el exterior de la silla / Fotografía de Rubén UlloaFinalmente, decir que la base también está a la altura del resto del conjunto. Fabricada en acero con un acabado lacado en polvo y apoyada sobre una estructura de cinco radios, transmite una enorme sensación de estabilidad. Incluso al reclinar el respaldo o movernos con cierta brusquedad, la silla permanece completamente firme, sin crujidos ni balanceos extraños. Ergonomía: es exactamente lo que tu cuerpo necesitaNo hace falta ser fisioterapeuta para saber que nuestros cuerpos no están hechos para habitar una silla durante horas. Razer es consciente de ello y por eso todas sus sillas se diseñan de una manera muy concreta. A diferencia de lo que hacen otros fabricantes, sus modelos no son "sofás". No esperes una silla blanda y acolchada en la que echarte una siesta. Razer fabrica sillas con construcciones firmes y ajustadas a lo que nuestro cuerpo necesita de verdad. Ahora bien, esto no significa que sean incómodas. Los reposabrazos pueden ajustarse de dos maneras diferentes / Fotografía de Rubén UlloaSignifica que el diseño busca ofrecer el máximo soporte a nuestro arco lumbar, todo ello con el objetivo de reducir la fatiga de los músculos de la espalda baja. En el caso de la Razer Soma Chroma, he podido mantener la misma postura en mi espalda durante horas sin el más mínimo inconveniente. A diferencia de lo que ocurre con mi habitual silla Markus de IKEA, los lumbares quedan apoyados todo el rato, por lo que, según avanza el día, no he ido escurriéndome hacia adelante. En otras palabras: es facilísimo mantener una postura más natural y, por tanto, más respetuosa con nuestro cuerpo.A esto ayudan también los distintos ajustes que la Razer Soma Chroma nos permite hacer. Y aunque su ergonomía no es tan completa como la de la Razer Iskur V2, sigue siendo una de las mejores de la marca y el mercado. Vayamos de lo más sencillo a lo más complicado. Primero, la silla es regulable en altura con la típica palanca. Viene con un muelle de gas que permite elevar el asiento hasta los 51 centímetros y, con mis 191 centímetros, es la altura justa para que la articulación en cadera y rodillas se mantenga justo en los 90 grados. Eso sí, creo que usuarios especialmente altos, por encima del metro noventa o metro noventa y cinco, podrían echar en falta unos centímetros extra de elevación. Razer asegura que la silla es ergonómicamente compatible para usuarios de entre 160 y 200 centímetros de altura / Fotografía de Rubén UlloaSegundo, disponemos de una palanca lateral con la que reclinar el respaldo hasta los 155 grados. Es un mecanismo firme, que transmite bastante confianza y que resulta perfecto para esos momentos en los que quieres desconectar unos minutos o simplemente cambiar de postura durante una jornada de trabajo. Aunque se podría, la gracia de esto no es tanto convertir la silla en una tumbona, sino que podamos ajustar la inclinación con precisión todas las veces que así lo requiera nuestra espalda. Por último, en tercer lugar, encontramos los reposabrazos 2D. Aquí Razer ha sido algo más conservadora, pero aun así disponemos de una muy buena movilidad. Podemos regularnos en altura unos 15 centímetros y rotarlos 45 grados a izquierda y derecha, más que suficiente para que nuestros brazos encuentren acomodo y descarguemos tensión de hombros y cuello. Los botones para controlar la iluminación de la silla se encuentran en lo alto del reposacabezas / Fotografía de Rubén UlloaEn conjunto, la ergonomía de la Razer Soma Chroma vuelve a demostrar que Razer sabe muy bien lo que hace en este terreno. Quizá no sea la silla con más ajustes del mercado, pero todos los que incorpora tienen un propósito claro y funcionan realmente bien. Al final, la sensación que deja es la de una silla pensada para que sea tu cuerpo el que se adapte lo menos posible a ella, y no al revés. Y se hizo la magia: así funcionan las luces de la Razer Soma ChromaPor mucho que tengamos ya una gran silla, no podemos obviar el picante de esta Razer Soma Chroma, que no es otro que su sistema de iluminación. Razer ha optado por colocarlo en los cantos laterales de la silla, y lo ha hecho además de una manera bastante discreta. Tanto es así que, con la silla apagada, apenas nos percataremos de su presencia. Todo queda perfectamente integrado en el diseño.Eso sí, antes de poner sus luces a brillar, conviene explicar de dónde saldrá la energía que alimenta los LED. Aquí Razer propone dos opciones. La primera consiste en conectar la silla directamente al PC o a un enchufe mediante el cable USB-C de dos metros incluido en la caja. La segunda, probablemente la más cómoda, pasa por utilizar una batería externa o powerbank, que puede ocultarse en un compartimento situado en la parte trasera del respaldo y diseñado específicamente para ello. Hay un bolsillo con cremallera en el que podemos esconder el nacimiento del cable y la powebank / Fotografía de Rubén UlloaCada sistema tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Con el cable no tendremos que preocuparnos de quedarnos sin luces, pero al mismo tiempo corremos el riesgo de sentirnos "atados" al escritorio o al enchufe. Es algo que depende un poco de la estancia, el setup y las manías de cada uno. Con la batería externa no tendremos ese problema, pero sí que tendremos que preocuparnos de recargarla cuando toque, algo que, en función del uso que le demos a las luces de la silla, tocará hacer con más o menos frecuencia. En ese sentido, que sepas que Razer promete alrededor de 22 horas con una powerbank estándar de 10.000 mAh. Una vez tenemos la silla debidamente alimentada, toca emparejarla con el equipo y de nuevo Razer nos permite hacerlo de dos maneras distintas. Podemos o bien usar un minúsculo receptor USB-A como el que tendríamos en un ratón o teclado inalámbrico, o bien optar por la conexión Bluetooth. A pesar de que en ambos casos podemos, sencillamente, conectar la silla y controlarla con los cinco botones del reposacabezas (encender, subir y bajar brillo, cambiar tipo de iluminación y cambiar modo de conexión), lo interesante de verdad pasa por configurarla junto a Razer Synapse. Aquí es donde realmente vamos a sacarle provecho a todo el tema de las luces. Los LED pueden representar hasta 16,8 millones de colores / Fotografía de Rubén UlloaDesde la aplicación podemos ajustar el brillo, crear distintos perfiles y elegir entre una buena colección de efectos rápidos, desde los clásicos "Estático", "Respiración", "Onda" o "Rotación de espectro" hasta otros más llamativos como "Fuego", "Luz estelar", o el medidor de audio, capaz de hacer que la iluminación reaccione al volumen de la música o de cualquier contenido multimedia. Incluso existe un modo de "conciencia del entorno" que toma como referencia los colores que aparecen en una zona concreta de la pantalla para trasladarlos a la silla, consiguiendo una iluminación ambiental mucho más integrada con lo que estamos viendo.Ahora bien, donde realmente está la gracia es en Chroma Studio. Este módulo permite personalizar hasta el último detalle del comportamiento de los LED, creando capas de iluminación, seleccionando zonas concretas, modificando velocidades, direcciones, transiciones y combinando diferentes efectos entre sí. Todo esto cobra todavía más sentido si ya tenemos otro producto de Razer con iluminación RGB, como un teclado, un ratón o una alfombrilla, permitiéndonos diseñar una iluminación completamente sincronizada para todo el setup. Es una herramienta tremendamente potente, aunque también reconozco que resulta algo abrumadora al principio. Si solo quieres escoger un color tardarás unos segundos, pero si decides profundizar, puedes pasarte perfectamente una tarde entera experimentando con perfiles y animaciones. Así se ve el menú principal de Razer Synapse con la silla conectada / Captura de Dídac DalmasesA todo ello se suma la integración con esos juegos compatibles con Razer Chroma. En los títulos que ofrecen soporte, la iluminación deja de ser puramente decorativa para reaccionar a determinados eventos del juego, mientras que el sistema de perfiles permite cambiar automáticamente de configuración al abrir una aplicación concreta. ¿Es algo imprescindible? En absoluto. Pero si ya formas parte del ecosistema de Razer y tienes varios periféricos Chroma, la Soma Chroma consigue que la silla deje de ser un elemento aislado y pase a integrarse de forma natural dentro de un setup que responde como un único conjunto. El nivel de personalización que ofrece Razer Chroma Studio es algo de otro mundo / Captura de Dídac DalmasesPor lo demás, insisto: solo con la aplicación móvil de Razer Furniture (sí, también hay una app) o incluso con los botones y ya está, la Razer Soma Chroma ya es un producto muy interesante. Sin embargo, la realidad es que esa es solo la capa más superficial de todo lo que ofrece.Como digo, la experiencia de verdad aparece cuando entran en juego el software y el ecosistema de productos de Razer. Ahí decides hasta qué punto quieres complicarte la vida. Puedes limitarte a escoger un color fijo o crear perfiles completamente distintos para cada juego. Puedes conectar solo la silla o hacer que todo tu escritorio responda como un único sistema de iluminación. Al final, eres tú quien decide hasta dónde quiere llegar. Lo importante es que Razer ha construido un ecosistema capaz de convertir un simple extra estético en una experiencia sorprendentemente inmersiva.¿Vale la pena la Razer Soma Chroma? La Soma Chroma demuestra que el RGB ya no tiene por qué ser un simple adorno / Fotografía de Rubén UlloaRazer ha bautizado esta Soma Chroma como una silla inmersiva y no puedo estar más de acuerdo. Al igual que vimos con el cojín Razer Freyja y la almohadilla Razer Clio, con esta silla la marca da un paso firme hacia una nueva forma de entender el mobiliario gaming. No es una revolución que vaya a transformar la industria de un día para otro, pero sí una de esas ideas que, una vez pruebas, convence incluso a los más escépticos. Razer Soma Chroma PcComponentes 529,99€ Envío Gratis * Precio a fecha de publicación del artículo. Puede variar sin previo aviso.Además, lo mejor de todo es que Razer no ha sacrificado lo importante para conseguirlo. Mucho antes de hablar de luces LED, perfiles de iluminación o sincronización, la Razer Soma Chroma ya funciona como una silla excelente: es cómoda, robusta, ergonómica y presume de una calidad de construcción a la altura de su precio. Las luces son el reclamo, sí, pero también el complemento perfecto para una base que puede por sí sola sin ningún problema. Razer ha construido, primero, un gran producto y, después, lo ha hecho más especial si cabe con ayuda de la tecnología, teniendo así como resultado uno de los productos más especiales que la marca ha lanzado en mucho tiempo.