Hubo un tiempo en el que Barbate tenía a Julio Iglesias cantando en sus fiestas patronales, un cine de talla europea y uno de los puertos pesqueros más importantes. El mar traía dinero, muchísimo dinero. Aunque las aguas eran de otro, eso sí: del vecino Marruecos. Un país que, consciente de la importancia de sus caladeros, fue tensando la cuerda en las negociaciones, convirtiendo así la pesca en otro pulso más -junto a la migración o la energía- con España y Europa. Las consecuencias las pagó aquel pueblo que vivió años de bonanza: Barbate.Seguir leyendo....