El periodista Tomás Andújar recupera en un libro el exilio del músico Deseado Mercadal

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Carla P. GumbauMadrid, 4 ago (EFE).- El periodista y escritor Tomás Andújar, delegado de la Agencia EFE en Baleares, se topó con Deseado Mercadal, el músico exiliado tras la Guerra Civil alrededor del cual gira su novela 'Donde acaba el agua', casi sin buscarlo. El interés de Andújar por la presencia de españoles en campos de concentración tras la Guerra Civil le vino al enterarse de que su tío abuelo Ricardo estuvo encerrado en el campo de Albatera (Alicante).Así, tras investigar más acerca del exilio y los campos de concentración, concretamente del norte de África, llegó a la figura de Mercadal, un músico socialista que, tras pasar la Guerra Civil en Menorca, marchó a Argelia para escapar del régimen franquista, pero fue deportado en 1941 al campo de trabajo francés de Kenadza, en el Sáhara argelino, donde dirigió una pequeña orquesta."Deseado hablaba mucho, era una persona que contaba continuamente a quien le quisiera escuchar toda su experiencia vital", explica Andújar, que en los nueve capítulos de 'Donde acaba el agua' cuenta el exilio de Mercadal, que ante todo fue músico."Siempre dijo que la música le había salvado la vida", pero más allá de ese utilitarismo del arte, el periodista y escritor piensa en la felicidad que sintió dirigiendo esa pequeña orquesta en las minas de Kenadza, y se permite emplear más literatura para narrar la vuelta de Mercadal a la música tras el exilio.Andújar relata la esclavitud y los trabajos a los que estaban subyugados los presos en aquellos "campos franceses construidos por un gobierno francés democrático", resalta el escritor.Y recuerda también a los represaliados republicanos que sufrieron por su ideología, y los muchos que todavía continúan enterrados en paradero desconocido."Enterrar a tus muertos, aunque sean tus abuelos o bisabuelos, es un derecho básico común a cualquier cultura. Aunque cada día que pase es más difícil conseguirlo, hay que seguir intentándolo", expone Andújar.En 'Donde acaba el agua' (Órbita) el autor recopila no solo las experiencias escritas de Mercadal en sus libros, sino también el legado que se mantiene en la memoria de sus familiares, especialmente de su nieta Celeste."Hay muy poca gente que ha dejado sus experiencias por escrito, porque quienes habían sufrido la guerra no contaban absolutamente nada", explica.Es por eso que cada vez que acude alguien a contarle a Andújar alguna historia familiar sobre la Guerra Civil, él les pide que las escriban. "A lo mejor pensamos que no vale la pena, que es una historia muy común, pero la Guerra Civil fue muy importante en el devenir de la historia. Esas pequeñas anécdotas que nos hablan de ese momento son importantes"."Hay muchas historias que se han perdido, porque quienes lo vivieron ya no están, pero hoy en día existe la voluntad de que se recuerden esos tiempos y todo lo que pasó sin el miedo que había antes", apunta.Sin embargo, también ve el otro lado y lamenta cómo la memoria histórica o democrática vive hoy por hoy "interferencias partidistas políticas que todavía generan mucho debate"."Esto que tenemos es mucho más frágil de lo que pensamos. Si miramos alrededor, vemos movimientos políticos que tienen entre sus principales banderas el rechazo al diferente por la condición que sea", reflexiona.La historia de Deseado Mercadal nos retrotrae a acontecimientos actuales: "Nada más llegar a Argel, le rechazan. Esto ocurre ahora con personas que huyen de guerras y llegan a nuestras fronteras. En varios países fronterizos de la Unión Europea hay campos de refugiados que estamos financiando para mantener a las personas en los márgenes", apunta."No estamos exentos de que cosas similares a las vividas el siglo pasado ocurran, así que recordar lo que nos pasó nos viene bien para estar alerta", concluye. EFE (foto)