Un AirTag casi le cuesta la cárcel en Zaragoza. El propio sistema de Apple ha conseguido salvarle

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Un hombre en Zaragoza se enfrentaba a dos años de prisión acusado de espiar a su expareja instalando un AirTag oculto en el coche que compartían. La denuncia llegó en pleno proceso de divorcio, con la mujer asegurando que nunca había sido informada de la instalación del dispositivo y que sospechaba que su marido quería controlar sus movimientos.Un juzgado de Zaragoza acaba de absolverle, y el motivo tiene mucho que ver con la propia tecnología que sirvió para descubrir el AirTag. La misma función de Apple que alertó que algo viajaba con ella sin saberlo ha terminado siendo, según la jueza, la prueba de que aquello no era vigilancia encubierta. {"videoId":"x8153ki","autoplay":true,"title":"Apple AirTag ANÁLISIS - Es MARKETING pero ¡FUNCIONA!", "tag":"", "duration":"724"} Cómo se descubrió el AirTagTodo empezó cuando la denunciante recibió en su iPhone una notificación de seguimiento de AirTag. Es el aviso que Apple genera cuando detecta que un AirTag ajeno se mueve junto a un usuario durante un tiempo. A partir de ahí, localizó el AirTag escondido en el embellecedor del asiento del copiloto del coche que compartía con su marido.Aseguró no haber sido informada nunca de que ese AirTag estuviera ahí, y sospechó de inmediato de su expareja, con quien se encontraba en pleno proceso de divorcio. Presentó la denuncia por un presunto delito de revelación de secretos, que en caso de condena podía suponerle al acusado hasta dos años de prisión tal y como informan desde HoyAragón. Lugar donde estaba escondido el AirTag Los tiempos que no encajabanLa jueza puso el foco precisamente en el calendario de los hechos. La denunciante reconoció haber encontrado el AirTag el 17 de junio, pero no presentó la denuncia hasta el 22 de junio, cinco días después. En ese intervalo se ejecutó una resolución judicial que la obligaba a abandonar la vivienda familiar, y recibió también un burofax comunicándole que su marido había iniciado el proceso de liquidación de la sociedad de gananciales.Para la magistrada, ese contexto no invalida por sí solo la declaración de la denunciante, pero sí apunta a un ambiente de fuerte conflictividad entre una pareja en pleno proceso de separación, más que a un episodio real de vigilancia. La versión del acusado: un sistema antirroboEl hombre defendió en el juicio que instaló el localizador como medida de seguridad, al no disponer de garaje donde aparcar el coche, y que había avisado previamente a su expareja de que pensaba colocar un dispositivo similar en cada uno de los dos vehículos familiares. Según su versión, ella respondió con un "haz lo que quieras". La denunciante, por su parte, negó haber recibido ese aviso.Explicó también que el paquete de AirTag se los había dado su hermana y que los ocultó para que no perdieran su utilidad en caso de robo del vehículo. Además, hay un dato que reforzó su versión. Otro AirTag apareció en el coche que usaba habitualmente el propio acusado, algo que encaja mal con la idea de que el objetivo fuera vigilar solo a su expareja.El informe que inclinó la balanzaLa pieza para la absolución fue un informe informático aportado por la defensa. Sus conclusiones fueron que el AirTag es un simple localizador Bluetooth, sin capacidad para grabar conversaciones, captar imágenes ni interceptar comunicaciones de ningún tipo.La jueza fue más allá y señaló que el propio mecanismo de alerta del dispositivo, el mismo que avisó a la denunciante de que algo viajaba con ella, resulta "incompatible con una finalidad de vigilancia encubierta". Un sistema pensado para espiar a alguien sin ser descubierto no incluiría, precisamente, una función diseñada para delatarlo. La resolución añade que la conducta del acusado en esas fechas, forzando judicialmente que su expareja dejara la vivienda e iniciando el reparto de bienes, resulta "más compatible con una voluntad de ruptura y separación" que con una intención de controlar su vida privada.Un sistema pensado para avisar, no para esconderCualquier iPhone detecta automáticamente si un AirTag ajeno lleva un rato viajando contigo sin que su propietario esté cerca, y avisa con esa notificación de "llevas un AirTag encima". Desde ahí se puede hacer sonar el propio AirTag para localizarlo físicamente, y también consultar cuánto tiempo lleva siguiéndote e incluso desactivarlo por completo retirando la pila.Es precisamente ese mecanismo, pensado para proteger a quien podría estar siendo rastreado sin saberlo, el que en este caso ha terminado sirviendo como prueba de descargo. Una función de seguridad que, usada correctamente, avisa. Y que, como ha quedado claro en Zaragoza, no encaja con la idea de vigilar a nadie sin que se note.Fuente | HoyAragónEn Applesfera | Cuál es el mejor lugar para esconder un AirTag: ventajas e inconvenientesEn Applesfera | Nuevo iPhone 18 - Todo lo que creemos saber sobre él (function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })(); - La noticia Un AirTag casi le cuesta la cárcel en Zaragoza. El propio sistema de Apple ha conseguido salvarle fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .