La mayor crisis migratoria registrada hasta la fecha en Ceuta vuelve a situar en el centro del debate la gestión del Gobierno y la capacidad de anticipación ante un episodio que, según han confirmado varias fuentes a Antena 3 Noticias, no llegó por sorpresa.Aseguran que el CNI, el Centro Nacional de Inteligencia, remitió varios informes al Ministerio del Interior semanas antes de la entrada masiva de migrantes, donde alertaba de la posibilidad de que se originara un episodio de estas características. Sin embargo, desde el propio ministerio han negado haber recibido esos avisos en los términos planteados, aunque reconocen que desde mediados de julio ya realizaba un seguimiento de la evolución de la situación. Por su parte, el Ministerio de Defensa ha evitado pronunciarse sobre si existieron o no esas comunicaciones previas.La propia Ministra portavoz, Elma Saiz, ha defendido la gestión del Gobierno ante esta crisis migratoria. Sostiene que todos los ministerios implicados han actuado en el marco de sus competencias, insistiendo en que no esperaban una llegada de la magnitud finalmente registrada.Ceuta ha recordado que llevaban días trasladando su preocupación al Gobierno centralFrente a esa versión, desde la ciudad autónoma aseguran que ya estaban recibiendo alrededor de 200 entradas diarias y han lamentado que las medidas adoptadas fueran insuficientes y llegaran demasiado tarde. El presidente ceutí, Juan Vivas, ya había reclamado el 27 de julio una modificación de la Ley de Extranjería para facilitar las devoluciones de inmigrantes irregulares. De hecho, una semana antes, el Ministerio del Interior habría advertido internamente de que la saturación del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes podía alcanzar niveles críticos.Desde la oposición también cuestionan la actuación del Gobierno. El Partido Popular considera que el Ejecutivo ignoró las advertencias disponibles y no actuó con la rapidez necesaria, mientras que en Vox reclaman transparencia y explicaciones sobre la información de la que disponían las administraciones antes de la crisis.Otro de los elementos que alimenta la controversia es el calendario de la respuesta.Las mayores entradas se produjeron durante la madrugada del miércoles al jueves, cuando el Ejército todavía no había sido desplegado en la ciudad. No fue hasta el jueves, con la situación ya desbordada, cuando el Gobierno ordenó el envío de refuerzos militares para colaborar en el control de la frontera y apoyar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.Mientras continúan las discrepancias entre administraciones, el debate gira ahora en torno a si la crisis pudo anticiparse y si la respuesta institucional fue proporcionada a la información disponible en los días previos.