La guerra de los interceptores baratos: cómo una startup obligó al Pentágono a cambiar la forma de comprar armas

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Durante años, la lógica de la defensa antiaérea fue relativamente sencilla: frente a cualquier amenaza, la prioridad era desplegar el interceptor más capaz, sin importar demasiado su costo. Pero la expansión de drones baratos y municiones de bajo precio alteró por completo esa ecuación. Hoy, para Estados Unidos, el problema ya no es únicamente destruir el blanco, sino hacerlo sin gastar varias veces más de lo que cuesta el propio objetivo.Ese cambio está empujando al Pentágono a revisar tanto su estrategia militar como su manera de contratar tecnología. El mejor ejemplo es la competencia que protagonizan Raytheon, uno de los gigantes históricos de la industria de defensa, y Anduril, una startup nacida en Silicon Valley que busca desafiar el modelo tradicional con una propuesta completamente distinta. Sobre ese fenómeno giró la columna de Andrei Serbin Pont en Infobae al Mediodía, donde analizó cómo la irrupción de nuevos actores está modificando uno de los negocios más conservadores del mundo.“Una cosa que hemos discutido acá en profundidad tiene que ver con los costos de los conflictos armados modernos”, explicó el especialista. “Más de dos terceras partes del stock de misiles interceptores de Estados Unidos se ha utilizado muchas veces para derribar drones pequeños y baratos”, señaló, al describir una realidad que se volvió evidente en los últimos años: amenazas relativamente económicas obligan a utilizar armamento mucho más sofisticado y costoso, una asimetría que termina desgastando incluso a la mayor potencia militar del planeta.Cuando el problema ya no es derribar el blanco, sino cuánto cuesta hacerloFrente a ese escenario, el Pentágono comenzó hace algunos años a buscar una alternativa. El primer paso fue recurrir a uno de sus proveedores tradicionales y encargarle a Raytheon el desarrollo del Coyote, un interceptor pensado específicamente para enfrentar drones y otros blancos de bajo costo sin recurrir a los misiles más caros del arsenal estadounidense.Sin embargo, mientras ese proyecto avanzaba, apareció un competidor inesperado. “Apareció una empresa muy disruptiva”, resumió Serbin Pont. Se trata de Anduril, que decidió cuestionar la lógica desde el principio. “Dijeron: ‘No vamos a necesitar un misil, porque un dron Shahed no vuela tan rápido. No hace falta’”.La empresa desarrolló un interceptor propulsado por un motor a reacción que busca romper con una de las principales desventajas de los sistemas actuales: la imposibilidad de recuperar el armamento una vez lanzado. “La idea es que se dirija contra el blanco y que, si a mitad de camino se dan cuenta de que no vale la pena interceptarlo o que por alguna razón ya no hace falta hacerlo, el interceptor pueda volver a su base, ser repostado y quedar listo para volver a utilizarse”, explicó.La startup que desafía al complejo militar-industrialLa innovación, sin embargo, no termina en el producto. Para Serbin Pont, la verdadera ruptura está en el modelo de negocios que propone Anduril. Mientras las grandes contratistas históricas suelen desarrollar nuevos sistemas a partir de contratos financiados por el Estado, la startup adoptó una lógica mucho más cercana a las empresas tecnológicas.“Anduril hizo la de la startup”, resumió el analista. “Golpeó la puerta del Pentágono y le dijo: ‘Te vendo 150 de estos por 500 millones de dólares. Ya los tengo listos para que los uses’”. En otras palabras, la compañía asumió previamente el costo del desarrollo con capital privado y recién después salió a ofrecer un producto terminado.Ese cambio, sostuvo, podría anticipar una transformación mucho más profunda en la industria de defensa. “Se espera que se empiece a convertir en la norma con muchas de estas nuevas empresas que están surgiendo. Asumen los costos a través de los inversores, hacen el desarrollo in house y salen a ofrecer un producto listo para que compre el Pentágono", explicó.Aunque los contratos de Anduril ya suman miles de millones de dólares, Serbin Pont recordó que todavía se trata de cifras modestas frente al volumen histórico de empresas como Raytheon, Lockheed Martin o Boeing. Sin embargo, el crecimiento de estas nuevas compañías ya está obligando a los grandes fabricantes a acelerar sus propios procesos de innovación.Una carrera que todavía no tiene ganadorLa competencia ya empezó a mostrar sus efectos. Mientras la Armada estadounidense continúa evaluando ambos sistemas, Raytheon respondió incorporando capacidades similares a las de su rival y desarrolló una nueva versión del Coyote capaz de regresar tras una misión, una característica que hasta hace poco distinguía exclusivamente a la propuesta de Anduril.“Claramente Anduril encontró una faceta en la cual podían mejorar el producto”, señaló el especialista, al destacar que la irrupción de nuevos jugadores está empujando a toda la industria hacia soluciones más flexibles y económicas.Más allá del guiño a los nombres inspirados en los clásicos personajes de dibujos animados, Serbin Pont explicó que su elección responde a la capacidad de Anduril para romper con las reglas tradicionales de la industria.“Me parece mucho más innovadora la propuesta de Anduril. Aun si después encuentra limitaciones técnicas, parte de una lógica que rompe con los esquemas tradicionales de la defensa antiaérea y creo que tiene mucho más potencial para evolucionar”.La disputa entre ambas compañías, concluyó el analista, trasciende la competencia por un contrato puntual. Refleja un cambio más profundo dentro del Pentágono: en un escenario donde las amenazas son cada vez más numerosas, baratas y fáciles de producir, la ventaja ya no pasa solamente por construir el interceptor más sofisticado, sino por desarrollar sistemas que también sean sostenibles desde el punto de vista económico y por encontrar nuevas formas de incorporar innovación al aparato militar estadounidense.–Infobae te acompaña cada día en YouTube con entrevistas, análisis y la información más destacada, en un formato cercano y dinámico.• De 7 a 9: Infobae al Amanecer: Nacho Giron, Luciana Rubinska y Belén Escobar.• De 9 a 12: Infobae a las Nueve: Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet.• De 12 a 15: Infobae al Mediodia: Maru Duffard, Andrei Serbin Pont, Fede Mayol y Facundo Kablan.• De 15 a 18: Infobae a la Tarde: Manu Jove, Maia Jastreblansky y Paula Guardia Bourdin; rotan en la semana Marcos Shaw, Lara López Calvo y Tomás Trapé.• De 18 a 21: Infobae al Regreso: Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería; rotan en la semana Gustavo Lazzari, Martín Tetaz y Mica MendelevichSeguinos en nuestro canal de YouTube @infobae.