Quedan tres días para ver en Prime Video una película de culto que adivinó el futuro y en la que Quentin Tarantino pidió que quitaran su nombre de los créditos

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En los años 80, Quentin Tarantino todavía no era famoso, pero ya tenía claro que el cine era su vida. Por eso, escribió en el videoclub en el que trabajaba el guion de una película que pensaba rodar con sus amigos, pero que al no conseguir financiación, decidió vender por 10.000 dólares a unos productores independientes que conocía. Ese texto acabaría olvidándose, pero cuando Tarantino se hizo famoso por el éxito de su primera película, Reservoir Dogs, se rescató para venderlo a algún gran estudio al que le interesara.La película de ese guion se llamaba Natural Born Killers, Asesinos natos, que finalmente llegaría a las manos del director Oliver Stone. Este venía de dirigir el gran éxito JFK: Caso abierto y de ganar dos Oscars como director (por Platoon y Nacido el cuatro de julio), pero buscaba algo más ligero para descansar de su habitual tono político. Sin embargo, al leer la premisa de la pareja de asesinos, vio el potencial para convertirla en algo mucho más ambicioso.Así llegamos a la Asesinos natos que todos conocemos: una de las películas más polémicas, divisivas y visualmente agresivas de la década de 1990. La historia sigue a Mickey (Woody Harrelson) y Mallory Knox (Juliette Lewis), una pareja de amantes sociópatas golpeados por infancias traumáticas que se embarcan en un sangriento viaje por Estados Unidos. Su historia, así como el hecho de que se conviertan en estrellas gracias a un programa de televisión sensacionalista, lanza un ataque frenético a la cultura del sensacionalismo mediático, la obsesión americana por la violencia y la mercantilización del crimen.El enfado de Quentin TarantinoAsesinos natos, disponible en Prime Video hasta el próximo 7 de agosto, es una película que destaca por un estilo visual frenético. Si en la época se utilizaban unos 1.000 cortes de grabaciones para el montaje, en esta se utilizaron más de 3.000, donde además se alternan formatos, colores y hasta animaciones proyectadas e imágenes de telediarios. Para contar la historia tal y como quería Oliver Stone, los guionistas David Veloz y Richard Rutowski lo reescribieron profundamente para enfocar la historia en la crítica a los medios más que en la relación de la pareja, unos cambios que dieron identidad a la película, pero que no gustaron nada a su creador original, Quentin Tarantino.Cuando Tarantino leyó la versión reescrita de Stone, se sintió completamente traicionado. Consideraba que Stone había malinterpretado su concepto, añadiendo un tono moralizante y destruyendo el estilo de diálogo y la estructura original. De hecho, el director de Pulp Fiction intentó publicar su guion original en forma de libro antes del estreno de la película, lo que derivó en disputas legales con los productores. Finalmente, no lo logró, pero pidió oficialmente que retiraran su nombre de los créditos como guionista. Por eso, aunque él escribiera el texto original, al final de la película su nombre solo aparece como responsable de la historia.Con todo, y pese a la división de opiniones que generó, Asesinos natos obtuvo un gran reconocimiento internacional, con el Premio Especial del Jurado del Festival de Venecia. Además, las interpretaciones de su elenco, donde junto a Woody Harrelson y Juliette Lewis destacan otros nombres como los de Jared Harris, Tommy Lee Jones o Robert Downey Jr., también fueron muy aplaudidas. Con el paso del tiempo, Asesinos natos se percibe como una obra casi profética sobre la era de la sobreproducción de noticias de impacto, las redes sociales, el consumo de true crime y el culto desmedido a las celebridades sin mérito.