Cuando Sánchez acusó, así en plural, a las «mafias» del descalabro ceutí, un relámpago de emoción recorrió el espinazo de los que disfrutamos con las truculentas historias protagonizadas por mafiosos más o menos organizados. De la mafia los aficionados saboreamos la curiosa asociación de Joe Kennedy (sí, el papaíto de J.F.K.) con Al Capone, las legendarias cinco familias de Nueva York, la visión de Bugsy Siegel para inventar Las Vegas, la emponzoñada inteligencia de Meyer Lansky, la bestialidad del imbécil John Gotti y, por supuesto, el perfume a peligrosa verdad macarra que manaba del inolvidable Tony Soprano. Me pilló, además, la pomposa declaración de Sánchez, leyendo el estupendo 'Ciudad muerta' (Sajalín) de Shane Stevens, donde recrean peripecias de mafiosos muuuy... Ver Más