La operación regreso se hace más cuesta arriba cuando te cruzas con los que salen, repletos de energía e ilusión, detallando unos planes que casi siempre incluyen sol, mar y un billete de avión. Para los que han vuelto, los desertores sólo llevan la tarjeta de embarque, como si nunca fueran a regresar y experimentar la misma sensación que ahora sienten ellos: la de lo cortas que se hacen las vacaciones. Sobre todo, cuando se pasa bien. Cuando hubo salud, dinero y amor. Tres cosas hay en la vida, cantaban en los 60 los Stop, pero aunque las tengamos todo el año, no las agradecemos lo suficiente ( al dios de cada cual) y parece que sólo somos capaces de... Ver Más