Los flujos migratorios no constituyen un fenómeno coyuntural. La historia ha demostrado que taponar una vía de entrada no soluciona la crisis, sino que desplaza los movimientos hacia otras rutas. La gestión del fenómeno recae hoy en una comunidad, pero mañana puede tocarle a otra. De ahí que el Ejecutivo canario haya defendido desde el inicio la necesidad de abordar la migración desde una perspectiva nacional y europea, reclamando que deje de tratarse como un problema territorial para convertirse en una cuestión de Estado. Bajo ese planteamiento impulsó medidas de carácter permanente para todas las comunidades autónomas, entre ellas la reforma del artículo 35 de la Ley de Extranjería, finalmente aprobada por el Congreso pese al rechazo del Partido Popular.Seguir leyendo....