BanRep alerta por repunte de la inflación y justifica su postura de altas tasas de interés en Colombia

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Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, hablando sobre la inflación en Colombia. Imagen: Banco de la RepúblicaEn su más reciente informe al Congreso de la República, la Junta Directiva del Banco de la República advirtió que, tras un periodo de descenso, la inflación retomó su senda alcista.El banco central explicó que una combinación de factores internos y externos ha impactado los precios y, en consecuencia, lo ha obligado a adoptar una política monetaria marcadamente restrictiva para salvaguardar el poder adquisitivo del peso.De hecho, en su informe el BanRep detalla tres frentes principales que están erosionando la estabilidad de precios en Colombia: el salario mínimo, la guerra en Medio Oriente y el fenómeno de El Niño.En primer lugar, el incremento del salario mínimo para 2026 por encima del 23 %, lo que, según el emisor, ha generado un impacto directo en los costos de producción. Esta presión es especialmente visible en el sector de servicios, que representa casi la mitad de la canasta del consumidor (48,9 %) y cuya inflación anual saltó del 5,9 % en diciembre de 2025 al 7 % en junio de 2026. La entidad explicó que este rubro es altamente sensible a la mano de obra, por lo que el ajuste salarial se traslada rápidamente al consumidor final.En el frente externo, el escalamiento de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, específicamente el conflicto iniciado en Irán a finales de febrero, ha trastocado los mercados globales.Este choque ha provocado un aumento significativo en los precios internacionales del petróleo Brent (promedió US$87 por barril en el primer semestre), elevando los costos de transporte y los precios de insumos críticos como los fertilizantes, que Colombia debe importar.Finalmente, la incertidumbre climática añade una capa de riesgo adicional, pues hay una probabilidad del 97 % de que el fenómeno de El Niño persista hasta comienzos de 2027 y un 81 % de probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte a finales de este año. De materializarse, este evento podría disparar las tarifas de energía eléctrica y gas, así como los precios de los alimentos perecederos, cuya inflación ya se situó en un preocupante 13,5 % en junio.Tasas de interés han subido 275 puntos básicos este añoAnte este escenario, donde la inflación total llegó al 6,1 % en junio y las expectativas para el cierre de año se sitúan en el 6,6 %, la Junta Directiva ha optado por un choque de tasas. La tasa de interés de política monetaria fue incrementada de forma acumulada en 275 puntos básicos durante el primer semestre de este año (con alzas en enero, marzo y junio), situándose en el 12 % a junio.Vale la pena recordar que en la Junta Directiva del 31 de julio, los miembros votaron en mayoría por mantener la tasa de referencia inalterada en el 12 %, a pesar de que el mercado suponía un aumento de al menos 50 puntos básicos (pb).El BanRep enfatizó en que esta postura restrictiva busca enfriar la demanda interna, que aún supera la capacidad productiva de la economía, y reanclar las expectativas de inflación hacia la meta del 3 % para recuperar la credibilidad en los cálculos de la entidad y evitar que la inercia de precios se vuelva permanente.Sin embargo, a pesar de las presiones inflacionarias, el informe destaca indicadores de resiliencia en la actividad económica y el mercado laboral.Por ejemplo, el Producto Interno Bruto (PIB) creció un 2,2 % en el primer trimestre de 2026, impulsado por el consumo público y la inversión en maquinaria. Así, el equipo técnico proyecta un crecimiento económico del 2,5 % para el cierre del año.En cuanto al mercado laboral, la tasa de desocupación nacional alcanzó niveles históricamente bajos, situándose en el 8 % en junio. En particular, el empleo rural ha mostrado un dinamismo que compensa la desaceleración observada en algunas áreas urbanas.Además, el déficit de la cuenta corriente se redujo al 1,2 % del PIB en el primer trimestre, gracias al aumento de las remesas de trabajadores y una mejora en los términos de intercambio por los altos precios del petróleo y el oro.Mientras tanto, el peso colombiano ha mostrado una fuerte apreciación (11,6 % en lo corrido del año hasta julio), lo cual ha servido como un amortiguador parcial al abaratar el costo de los bienes e insumos importados.En contraste, el panorama fiscal sigue siendo un reto. Aunque el déficit del Gobierno Nacional Central fue del 6,4 % en 2025, el emisor recordó que el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) advirtió que, sin medidas concretas de ajuste, el déficit podría escalar al 7,4 % del PIB en 2026.El Banco de la República concluye que, si bien la economía mantiene un dinamismo relativo, el balance de riesgos para la inflación está sesgado al alza, lo que obliga a mantener la guardia alta y la política monetaria en terreno contractivo durante un periodo prolongado.—