El objetivo no es acabar con el alga asiática. La administración, basada en la evidencia científica, ha entendido que el ser humano no dispone actualmente de la capacidad ni la tecnología para erradicar esta especie invasora. Llegó para quedarse y formará parte del ecosistema hasta que este mismo decida prescindir de él, o lo incluya definitivamente como integrante natural del medio. El reto se construye sobre una actitud resiliente : no sólo hay que adaptarse sino aprovecharla, convertir el desafío en una oportunidad. Transformar el residuo en recurso, en una materia prima valiosa. Por ello los pasos se encaminan, y aún se debería apretar más la zancada, en estudiar los posibles usos de la Rugulopteryx okamurae para beneficio propio. La... Ver Más