España se adueña de la plata europea con el equipo libre

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Es la del equipo libre una de esas rutinas que marcan más diferencias. La que otorga el mayor pedigrí toda vez que es una de las pruebas olímpicas y que da la nota a toda la natación artística de un país. No hay escapatoria como en las pruebas individuales en las que alguna de las nadadoras se puede especializar; aquí todas las piezas, todas las actrices, son vitales y soportan el peso de la actuación. Así que, además de la dificultad, la impresión artística, la intención, los movimientos, la ejecución, la nota también es para el engranaje. Y la pelea por las medallas se ha encarecido por la subida de exigencia y de precisión de todos los países. Pero ahí está España, brillante y referente, que atrapó una plata de altísima calidad pues exigió a Rusia lo máximo: exigirse en el apartado de los elementos y la dificultad para llevarse el oro, porque en impresión artística, nadie como España. Han mejorado Grecia, Francia, Ucrania y Reino Unido. Pero hay otro nivel con respecto a Italia, España y Rusia. Así lo demostraron las italianas, que fueron plata en el pasado Europeo de Funchal, y las primeras de las favoritas en actuar con la tercera tarjeta más difícil de la final. Unos ángeles y demonios que escenificaron una batalla en el agua con unas acrobacias espectaculares, llenas de potencia y también riesgo. Superaron todas las pruebas sin revisiones ni penalizaciones y supieron completar con híbridos de mucha altura y dificultad. Un ejercicio impecable de gran puntuación en los elementos 133.8808 y en impresión artística 122.2750, para un total de 256.1558. Y llegó España, con Hans Zimmer poniendo música a una 'Locura' que conllevaba la segunda nota de dificultad más alta, inalcanzable esos 4,12 de la primera acrobacia que no ha alcanzado nadie más en esta final. Hubo nervios, sobre todo en la banda y en la grada, con una Fuentes que apretaba los puños y movía el cuerpo para acompañar a sus nadadoras, y que explotó de alegría al final. Con unos híbridos complicados (14,40) y distintos que fueron obteniendo la luz verde de los jueces conforme los ejecutaban. Disciplina, sentimiento, alturas, y una emoción que destacó por encima de todos los países. Una puntuación total de 282.3541, con una subida de nivel en cuanto a la preliminar con 147.4291 puntos en los elementos y 134.9250 en la impresión artística. Tan referente España en este apartado que Rusia ya copia, sin miramientos, y para pelear el oro no tuvieron más alternativa que subir la dificultad de sus elementos para la final con respecto a los de la preliminar. El liderazgo de un país también se mide en lo que obligas a hacer a los demás. Rusia, aunque no lleve todavía su bandera ni su himno, es la Rusia de siempre, con un equipo conformado en este último año pero con la tradicional disciplina nacional. Impecables en ejecución, en cada elemento, con acrobacias de otro planeta, y con híbridos de máxima exigencia. Un puntito naranja apareció en el híbrido final, en ese que habían subido desde los ocho hasta los 14 puntos para intentar superar por dificultad la impresión artística de las rivales. Sin embargo, no hubo penalización y recupera Rusia el trono de la natación artística en Europa, pues desplazó a España por apenas 2,6 puntos, exprimidos los elementos que pueden ejecutar a falta del arte que todavía es dominio español. Quedan más batallas. Así quedó el podio: 1. Rusia: 285.0346 puntos (157.0846 en elementos y 127.9500 en impresión artística). 2. España: 282.3541 puntos (147.4291 y 134.9250). 3. Italia: 256.1558 puntos (133.8808 y 122.2750).