La exposición gratuita y para toda la familia que no puedes perderte en Madrid: un viaje al pasado que muestra cómo han cambiado nuestras infancias

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Las exposiciones en Madrid están siendo uno de los principales atractivos para todos aquellos que están pasando el verano en la ciudad. Ahora bien, si tuviéramos que nombrar alguna que esté triunfando por encima del resto, esta debería ser Yo fui a EGB. Disponible hasta el 30 de agosto en la Sala de exposiciones del Conde Duque, esta actividad reúne más de mil objetos, sonidos y olores que remiten a la infancia de los niños que crecieron en las décadas de los 70, 80 y 90.“No nos esperábamos este éxito”, señala Jorge Díaz, creador del proyecto de Yo fui a EGB junto a Javier Ikaz. “Está sorprendiendo mucho que vayan familias en las que los padres enseñan a sus hijos cómo era todo cuando eran niños como ellos. Es un acercamiento muy bonito, y para los más pequeños es muy divertido, porque al final también es su universo: ven juguetes, chucherías y dibujos animados”.De una réplica exacta de Espinete (“por problemas con el amianto, Televisión Española tuvo que tirar el original”, relata Jorge) a reconstrucciones de salones y cocinas de la época: todo en esta exposición de entrada gratuita propone un viaje al pasado que el propio visitante debe completar. “Siempre hay algo que tenías totalmente olvidado y que, al verlo, es como la madalena de Proust: te lleva al momento exacto de cuando eras pequeño y estabas con unas personas en concreto. Esa es la clave: la memoria se reactiva y puedes volver a ese momento de la infancia”.Los objetos compartidos por una generación enteraYo fui a EGB no es una exposición aislada, sino que cuenta con una peculiar trayectoria. Hace trece años, Jorge Díaz y Javier Ikaz abrieron una página de Facebook donde subían post e imágenes de esta época. “No era más que un pretexto para recordar cómo vivíamos, cómo vestíamos, qué comíamos, con qué jugábamos, cómo éramos un poco en esas décadas”. Sin embargo, sus publicaciones se hicieron virales, hasta el punto de que actualmente, entre todas las redes en las que suben contenido, cuentan con tres millones de seguidores.Además, Yo fui a EGB también ha llegado en forma de libros y de músicas, con conciertos con artistas de aquella época que han llenado espacios como el Movistar Arena de Madrid o el Palau Sant Jordi. “Lo que nos quedaba pendiente era la exposición”, explica Jorge Díaz. “Queríamos hacer un recorrido físico que te pudiera sumergir en todo este universo”. Por eso, los objetos expuestos en Conde Duque también han vivido su particular gira, pasando a lo largo de los últimos años por Gijón, Valladolid o Valencia. “Esta es la primera exposición que hacemos después de la pandemia”.Si en todos lugares ha funcionado la exposición se debe a que toda una generación en España comparte esos mismos objetos. “Antes había muy poquitas cosas. Todos hemos jugado con el Cinexin, con juegos reunidos Geyper, con el Tele Sketch o el Scalextric. Hoy en día, la sociedad está mucho más diversificada y hay muchísimas cosas como para que, dentro de treinta años, se pueda decir cuáles eran los iconos de la infancia en 2026″.“Antes todo duraba más, ahora vivimos demasiado rápido”En una era donde la inmediatez parece dominar nuestras vidas, los objetos son justo lo contrario. Un objeto es algo a lo que debemos vincularnos: primero identificándolo, luego descifrando cómo funciona, por último utilizándolo. Es, además, algo que permanece después de nosotros, y que suele implicar un lugar, otras personas. “En la exposición tu memoria regresa con tu padre, cuando te compró en el quiosco ese juguetito, o a la casa de tu abuela, que te puso justo ese plato”, relata Jorge Díaz.“La nuestra era una generación sobre todo analógica, que es la gran diferencia respecto a la actualidad. Lo analógico implicaba una espera: si ibas al videoclub y querías alquilar Regreso al futuro, que acababa de salir, igual tenías que ir diez veces hasta que la veías sin alquilar; o si querías un disco determinado, hasta que llegaba aquí, tenías que ahorrar para comprarlo. Eso hacía que cuando tuvieras ese disco, lo escucharas durante un año o dos sin parar. Antes todo duraba más, ahora vivimos demasiado rápido y siempre queremos cosas nuevas”.Para quienes planean la visita, la recomendación es evitar las horas de mayor afluencia, ya que la muestra está recibiendo a una gran cantidad de visitantes. El horario de Yo fui a EGB es de martes a sábado de 10 a 14:00 y de 17:30 a 20:00. También puede visitarse domingos de 10:30 a 13:00. “Yo recomendaría dos cosas, o bien juntarse con amigos de la EGB, ir a la exposición y recordar aquellos años, o bien ir en familia y pasar un momento divertido entre padres e hijos. Contándoles tu infancia a tus hijos, ellos te verán un niño como ellos”