España encarará durante las próximas jornadas una semana especialmente compleja en lo meteorológico, caracterizada por un cóctel extremo, con temperaturas máximas que superarán holgadamente los 40 °C en numerosas provincias y la irrupción repentina de tormentas de verano acompañadas de aparato eléctrico, fuertes rachas de viento e incluso granizo en cuestión de minutos. Este escenario no solo representa un riesgo para la mecánica de los vehículos, sino también para la concentración y la capacidad de reacción del conductor. La sucesión de episodios de calor extremo incrementa de forma notable el riesgo de fatiga y deshidratación al volante, mientras que las tormentas estivales reducen drásticamente la visibilidad y el agarre del neumático sobre el asfalto en muy poco tiempo. «El calor intenso puede afectar directamente a la concentración, aumentar la fatiga y hacer que trayectos aparentemente sencillos resulten más exigentes para el conductor. Además, estamos viendo cómo cada vez son más habituales las tormentas repentinas tras episodios de altas temperaturas» explica Michael Stark, director de EasyPark España (Arrive). Ante este desafío en carretera y ciudad, los expertos de esta plataforma de movilidad han elaborado una guía con 10 recomendaciones clave para afrontar los desplazamientos estivales con la máxima seguridad. Revisar el parte meteorológico no es solo para prever el calor; permite anticipar alertas por lluvias torrenciales, granizo y rachas de viento. Una buena planificación evita incidencias y cambios de ruta apresurados. Es un clásico peligro del verano: tras días de calor y sequía, las primeras gotas se mezclan con la capa de Polvo y residuos del asfalto, creando una película altamente deslizante que reduce la adherencia drásticamente. Frente a los avisos de tormenta intensa con granizo, la mejor estrategia es prever el estacionamiento en parkings cubiertos o zonas protegidas antes de alcanzar el destino final. El calor extremo eleva la exigencia sobre las gomas. Rodar con presiones inadecuadas o con la banda de rodadura desgastada incrementa exponencialmente el peligro de sufrir un accidente cuando la carretera alcanza temperaturas muy elevadas. El calor merma la capacidad de atención y ralentiza los tiempos de respuesta. Es imprescindible identificar los síntomas de cansancio y realizar paradas periódicas a descansar, incluso en trayectos cortos. Se aconseja regular la climatización evitando un contraste térmico excesivo con el exterior. Una diferencia abismal de temperatura entre la calle y el habitáculo puede provocar mareos, incomodidad o fatiga. Llevar agua dentro del vehículo es obligatorio. La sensación de sed es el primer síntoma de un organismo que ya ha iniciado el proceso de deshidratación, algo crítico en retenciones o desplazamientos largos. Dar vueltas innecesarias para estacionar prolonga la exposición del coche y de sus ocupantes al sol. Emplear tecnologías de reserva previa o pago desde el móvil ayuda a realizar una conducción más eficiente. Bajo ningún concepto se debe dejar a niños, ancianos o mascotas dentro del habitáculo sin supervisión. La temperatura interior del coche se dispara en cuestión de minutos, aun cuando se dejen las ventanillas ligeramente entreabiertas. Siempre que la agenda lo permita, es conveniente eludir los desplazamientos en la franja de mayor calor, situada por lo general entre las 14:00 y las 18:00 horas. De este modo se minimiza el estrés térmico sobre el conductor y sobre la mecánica del vehículo. Afrontar la conducción durante los meses estivales exige abandonar la improvisación y adaptar nuestros hábitos al volante a unas condiciones climáticas cada vez más impredecibles. La combinación de una minuciosa planificación previa del trayecto y del aparcamiento, el mantenimiento adecuado de los puntos críticos del vehículo como los neumáticos, una constante hidratación y la ayuda de la tecnología digital se convierten en los mejores aliados para mitigar la fatiga por calor, reaccionar a tiempo ante tormentas repentinas y garantizar un viaje seguro para todos los ocupantes.